Djokovic vuelve a Estados Unidos dos años después y sin vacunar: "Tenía muchas ganas de estar aquí"
El serbio jugará en Cincinnati 701 días después de su último partido en suelo estadounidense: la final del US Open 2021 en la que rompió a llorar.

Septiembre de 2021. Novak Djokovic, campeón del Open de Australia, Roland Garros y Wimbledon ese mismo curso, cae derrotado en la final del US Open ante Daniil Medvedev (6-4, 6-4, 6-4) y, con el pleno de Rod Laver escapando entre sus dedos, rompe a llorar en Nueva York. "He perdido, sí, pero soy un hombre feliz. Gracias por todo el apoyo que me dais siempre. Nos vemos pronto", lamenta ante una pista central abarrotada. Solo dos meses después, el Gobierno de Estados Unidos anuncia que, desde ese momento, todos los extranjeros que quieran entrar al país deberán estar vacunados contra el Covid-19. Comienza la odisea.
El tenista serbio, número uno del mundo en ese momento, guarda silencio ante la noticia y, convencido por sus ideales —opuestos a los gobiernos de todo el mundo—, decide no vacunarse contra el virus. El tiempo pasa, llega el cambio de año y, como cada mes de enero, el mundo del tenis se traslada a Melbourne para descorchar la temporada en el Open de Australia.
Allí, a pocas horas de comenzar el torneo, y con Djokovic incluido en el cuadro masculino, la Policía australiana detiene al de Belgrado en el mismo aeropuerto de Melbourne y cancela su visado por no estar vacunado contra el coronavirus. Tras varias horas de tensión entre el tenista y el Gobierno australiano, Djokovic se da de bruces con la realidad y abandona el país sin haber jugado el primer Grand Slam de la temporada.

Para colmo, Rafael Nadal tumba a Daniil Medvedev, gana el torneo austral con una de las mejores remontadas de siempre (2-6, 6-7, 6-4, 6-4, 7-5), y suma el vigesimosegundo Grand Slam de su carrera, uno más que Djokovic. Pocos días después, el serbio pierde el número uno del mundo y comienza a alejarse de los puestos de privilegio del ranking por su condición de no vacunado, que le impide participar en dos de los cuatro majors.
Transcurre el curso 2022, llega el verano y el Gobierno de Estados Unidos mantiene las restricciones sanitarias, por lo que Djokovic, relegado ya al séptimo puesto del ranking, se queda sin participar en el US Open, que acabará estrenando el casillero de Carlos Alcaraz. "Lamentablemente no podré jugar el Abierto de Estados Unidos este año [...]. Me mantendré en buena forma, con espíritu positivo y esperaré la oportunidad de competir nuevamente", escribió en sus redes sociales.
En 2023, todo cambia para 'Nole'
El pasado mes de noviembre, el Gobierno de Australia levanta sus restricciones y, al fin, después de tanto tiempo, la suerte vuelve a sonreírle a Djokovic. Ya en enero del nuevo año, el serbio, desatado en Melbourne, gana su décimo Open de Australia e iguala a Nadal con 22 Grand Slams en la cima histórica del tenis masculino.
Las buenas noticias se suceden y a inicios de mayo, poco antes de que arranque Roland Garros, Estados Unidos elimina las restricciones que obligaban a los ciudadanos extranjeros a estar vacunados contra el Covid para entrar al país. Al fin, el serbio podría jugar el US Open.
Poco después, ya en París, el de Belgrado se sobrepone al huracán Alcaraz, venido a menos en semifinales, y aplasta a Casper Ruud en la final para levantar su tercer Roland Garros, vigesimotercer grande de su carrera, más que ningún otro tenista. La historia, entonces, pasa a leerse en serbio.
🔥 All hail the return of @djokernole. #CincyTennis x @atptour pic.twitter.com/dxSt9DzQ5k
— Western & Southern Open (@CincyTennis) August 13, 2023
Ahora, tras caer con Alcaraz en la frenética final de Wimbledon, y 701 días después de aquella fatídica noche ante Medvedev en Nueva York, Djokovic regresa a Estados Unidos para, al fin, volver a vestirse de corto. Lo hará en el Masters 1000 de Cincinnati, donde ya ganó en 2018 y 2020, y donde ya firma sus primeros autógrafos tras dos años de ausencia.
"Tenía muchas ganas de estar aquí otra vez en Cincinnati", ha manifestado en una entrevista con la organización del torneo. "Llevo tres años sin jugar aquí... ¡La verdad es que el tiempo pasa volando! Ya he podido completar un par de entrenamientos y ha venido mucha gente a apoyarme, muchos aficionados jóvenes, y eso es algo que me encanta ver".
Primero, el número dos del mundo desenfundará la raqueta en el cuadro de dobles, donde debutará este lunes con Nikola Čačić como pareja con el único objetivo de coger ritmo de competición —llega tras 42 días fuera de las pistas, los que han pasado desde su derrota ante Alcaraz en la hierba londinense—. "Necesitaba un descanso", dice él. "El cuerpo me pedía pasar tiempo de calidad con mi familia y desconectar del mundo del tenis unas semanas".
Dos días más tarde, el miércoles, Djokovic empezará su andadura en el cuadro individual ante un tenista que saldrá de la ronda previa. Después, se prevé que tenga un arduo camino hacia el título: Davidovich o Etcheverry en segunda ronda; Norrie, De Miñaur o Monfils en tercera; Sinner o Fritz en cuartos de final; Medvedev o Rune en semifinales; y Alcaraz, presumiblemente, en la final.