El frenazo de Alcaraz: solo gana el 57% de los partidos desde que es número uno
Hasta que conquistó el US Open en septiembre había ganado el 85% de los encuentros disputados en 2022.

Abrazaba la copa de campeón del US Open sabiéndose ya el número uno del ranking, con esa sonrisa tan juvenil, tan inocente. Era septiembre y el mundo estaba a los pies de un campeón con acné. Con 19 años y un tenis sublime, la pregunta era obvia: ¿Dónde está su techo? Ni el propio Carlos Alcaraz sabía bien qué responder.
Dos meses después de aquel triunfo, Alcaraz sigue buscándose a sí mismo. Este sábado sufrió una nueva derrota ante el canadiense Felix Auger-Aliassime por un inapelable 6-3 y 6-2. No hubo respuesta ni reacción. Ni un ataque de orgullo, quizás lo más sorprendente. Alcaraz llevaba desde mayo de 2021 sin perder por un marcador tan abultado.
Al murciano no le está sentando del todo bien el cartel de número uno. Ha disputado siete partidos desde entonces y solo ha podido ganar cuatro: ante Soon Woo Kwon (74º del ranking) en la Copa Davis y ya en Basilea frente a Jack Draper (45º), Botic Van de Zandschulp (35º) y Pablo Carreño (15º). Dos de las tres derrotas han llegado ante Alisassime (9º), la primera en la Davis y la segunda en Basilea, y otra más ante el belga David Goffin (66º) en su debut en el torneo de Astaná.
La estadística dice que Alcaraz ha ganado el 57% de los encuentros que ha disputado desde que trepó al número uno el 12 de septiembre. Un frenazo en toda regla si se compara con el resto de la temporada: hasta la final del US Open Alcaraz había jugado 60 partidos y había ganado 51, es decir, el 85%.
La mochila de ser número uno
Alcaraz no es el primer tenista que siente la presión del uno. Tampoco será el último. La rusa Dinara Safina lo explicaba en estos términos en The Guardian: "Pensaba que iba a ser algo divertido: eres famosa, eres la número uno y todo el mundo está feliz. ¡Pero es justamente lo contrario! Todo el mundo quiere ganarte".
El español está ahora en esa posición. Es el hombre a batir, el tenista al que todos quieren vencer. Sus rivales salen a la pista con la misma motivación con la que salía él mismo hace unos meses contra los Nadal, Djokovic y compañía. Le tienen ganas.
En sus manos está revertir la situación. La semana que viene jugará el Masters 1000 de París y después cerrará la temporada con las ATP Finals de Turín y las Finales de la Copa Davis en Málaga. Cuatro semanas, tres torneos para recuperar sensaciones y convertirse en el tenista más joven que acaba un año en lo más alto del ranking.