TENIS

El Godó se levanta gracias a la misma licencia que necesita el Empire State

El RCTB ha necesitado un permiso de obra mayor, el mismo que los rascacielos, para poder acondicionar la grada del torneo.

Carlos Alcaraz y Stefanos Tsitsipas, en el Godó de la edición anterior. /GETTY
Carlos Alcaraz y Stefanos Tsitsipas, en el Godó de la edición anterior. GETTY
Alberto Martínez

Alberto Martínez

"Hemos dado un salto desde la pandemia", reconocen en los intestinos del Real Club Tenis de Barcelona (RCTB-1899), que poco a poco se acicala para la 71ª edición del Conde de Godó que de nuevo traerá a tenistas de primer nivel como Rafa Nadal, Stefanos Tsitsipas, por citar a los últimos ganadores de un torneo singular, que mezcla tradición y vanguardia y que lo gestiona un club que, el resto del año, cuida de sus socios en la zona alta de Barcelona. Los niños se hacen fotos con el mural que adorna la entrada principal, donde aparece el palmarés con la inscripción de todos los ganadores, y luce el trofeo. Reluciente. Despejada la duda de Nadal, la de Carlos Alcaraz, que se lesionó en Montecarlo, planea en el horizonte hasta última hora.

A esta edición, con el mensaje en la atmósfera de que puede ser el último Barcelona Open Banc Sabadell de Nadal, ganador en 14 ocasiones, se la recordará también por ser en la que se han vendido antes todas las entradas, incluso ya la de los primeros días de competición, las que siempre se podían conseguir de alguna manera. En 2023 se superó el récord de asistencia, con un 14% más público respecto a la edición del año pasado. De hecho, se rompió la barrera de las 100.000 personas por primera vez. Y esta, el récord está de nuevo asegurado.

La fiebre por el Godó aumenta la temperatura, y lo relaciona incluso y de manera indirecta con el Empire State de Nueva York. Esta unión nace de los requisitos del Ayuntamiento de Barcelona, más exigentes por motivos de seguridad, con la construcción de las gradas del torneo, que se deben levantar en vertical porque el Godó no puede crecer en horizontal debido a los límites del club.

Para poder conseguir la licencia que se necesita para empezar las obras, que arrancaron el pasado 8 de marzo y que finalizaron durante el primer fin de semana del torneo, los organizadores han tenido que solicitar una licencia de obra mayor con todos los condiciones que le acompañan, el mismo procedimiento que se utiliza para la construcción de edificios de obra nueva y rascacielos como el más famoso del mundo, ejemplo que le puso el propio consistorio a los organizadores debido a las dimensiones del torneo.

 

"Cada año modifican los criterios, es el precio del éxito"

"Un torneo eventual como el nuestro requiere de unos parámetros. Para construir la grada necesitamos que esta se sustente en un soporte firme. En el Godó solo podemos crecer en plantas, no en metros, por lo que el peso es mayor y los técnicos deben certificar la seguridad. Nos pasa en los seguros y en pequeñas reformas que hemos tenido que hacer, como los muros de contención en las pistas seis y siete hace dos años", explica el director de operaciones del RCTB-1899, Pablo Acevedo.

"Cada año modifican los criterios. Es el precio del éxito", añade. El Ayuntamiento de Barcelona ha decidido, debido a las mejoras del torneo en los últimos años y la construcción de la grada principal con capacidad para 7.400 espectadores, cambiar la licencia de obra menor a obra mayor por la gran obra que se debe realizar, con todos los otros trámites que hay que adjuntar a nivel de documentación y de pago de tasas como si se tratase de una gran construcción. En las anteriores 70 ediciones nunca hubo un incidente de seguridad.

El RCTB-1899 se prepara a conciencia de manera también permanente, con la depuradora que recicla las aguas pluviales y grises y las filtra para que se puedan regar las pistas o todas las obras eventuales para poder dar encaje a la zona de hospitality y el resto de espacios que recibirán en apenas dos semanas a los mejores tenistas del mundo.