Los peores momentos de la recuperación de Rafa Nadal vistos por Carlos Moyà: "Estuvo un mes en un barco"
Su entrenador dibuja, tras el regreso a la competición 347 días después, el difícil proceso físico y mental del manacorí durante estos meses.

Carlos Moyá rebosaba una sonrisa en Brisbane, tras comprobar que el regreso a la competición de Rafa Nadal este martes, ante Dominic Thiem, se produjo tal y como la soñaban. "No podría pedir nada mejor que lo que pasó hoy. Su nivel fue muy bueno, mejor de lo que esperábamos", explicaba a L'Equipe horas después del reencuentro del 14 veces ganador de Roland Garros.
Su amigo y pupilo dio la talla, compitió y ganó sin dificultades tras un proceso de recuperación arduo, en el que hubo dudas e incluso pasos atrás. "Las noticias no siempre fueron alentadoras después de la operación. Nos dijeron que existía el riesgo de que no pudiera volver a jugar. Tuvimos que detenernos un poco, incluso retroceder. Pero eso fue parte del proceso. Nunca estás 100% seguro de lo que va a pasar, no hay instrucciones que te digan que ese día podrás hacer eso, que al día siguiente estará bien para eso", relata Moyà al diario francés, dejando entrever que los 347 días que Nadal ha estado sin competir han tenido días más oscuros que claros.
Y no solo en lo físico, con una carrera tan extensa como la del manacorí, sino también en lo mental ha sido una época en la que han sufrido él y su entorno. "Nos tomamos los primeros meses para que se recuperara mentalmente. Estuvo un mes en un barco y disfrutando de su vida. Necesitaba descansar, alejarse del tenis", explica.
La desconexión, que tiene sus ventajas, también le trajo un problema, el volver a enganchar su cabeza al objetivo de competir. "Cuando volvimos a entrenar, mentalmente ya no estaba. Necesitaba tiempo para readaptarse a las rutinas entre preparación física, recuperación, nutrición. Y en noviembre comencé a ser optimista", rememora Moyà.
La vida normal
"No soy solo Rafa Nadal, el tenista. Me convierto en Rafa Nadal el ser humano, otra vez. La vida normal me hace feliz". Son palabras del mismo Nadal aquel final del mes de mayo del año pasado cuando anunció su renuncia a Roland Garros y su parón sine die. Ya tenía claro que era el momento de detenerse. "Voy a poder disfrutar un poquito de la libertad de no tener unos horarios. Me apetece que sea así", avanzaba. Ese mes en el mar, junto a su familia, estaba dentro del plan.
Perderse a bordo de su yate y pescar, además del golf, han sido siempre algunas de las actividades de las que el tenista ha echado mano en sus escasos tiempos de relax durante su carrera, y han sido si cabe más importantes en los meses alejados de la competición y del mundanal ruido.