TENIS

La lección que Federer aprendió de Nadal y ahora comparte en una de las mejores universidades del mundo

El suizo, ganador de 20 Grand Slams como tenista, ofreció el discurso de graduación en la Universidad de Dartmouth (Estados Unidos).

Roger Federer, este domingo en la Universidad de Dartmouth. /REUTERS
Roger Federer, este domingo en la Universidad de Dartmouth. REUTERS
Daniel Arribas

Daniel Arribas

Veinticinco minutos. Es el tiempo que necesitó este domingo Roger Federer para terminar de encandilar a los cientos de alumnos que se graduaban en la Universidad de Dartmouth, en Hanover (Nuevo Hampshire, Estados Unidos). El suizo, retirado en 2022 después de conquistar 20 Grand Slams, fue el elegido por el centro norteamericano para ofrecer el discurso más especial del año.

En un inglés perfecto, sin guion, y con un alegato plagado de anécdotas, humor y sabiduría, Federer se dirigió al alumnado de Dartmouth con la misma maestría que transmitía en la pista. A sus 42 años, y tras más de dos alejado de la competición, el suizo dividió su conferencia bajo la lluvia en tres grandes lecciones.

La primera, "el no-esfuerzo es un mito". Así resume el suizo el sambenito que le persiguió durante sus casi 25 temporadas como tenista profesional. "Me molestaba cuando decían que ganaba sin tan siquiera romper a sudar", aseguró en el centro educativo estadounidense. "No conseguí lo que conseguí solo por talento, tuve que superar a mis rivales también en trabajo".

"El talento importa, sí", prosigue el extenista suizo, "pero no es algo regalado. Todo viene del trabajo, y en el tenis, como en la vida, la disciplina es un talento; el creer en ti mismo es un talento; la paciencia es un talento; y aprender a amar todo ese proceso es un talento, y como tal, hay que saber trabajarlo".

La segunda lección de Federer, esa que acuña como "es solo un punto", es, quizás, la más especial del discurso, pues es en la que el suizo rescata su inolvidable rivalidad con Rafael Nadal. "El tenis es un deporte brutal. Todo torneo termina de la misma forma. Uno con el trofeo y el resto mirando", explica. "Yo siempre traté de no perder, pero perdí mucho durante mi carrera"

"Jugaba para la historia, pero sentí que [Nadal] tuvo más hambre que yo"

Roger Federer Extenista

"¿La derrota más grande? Quizás la final de Wimbledon de 2008, contra Nadal", añade el suizo. "Algunos lo definieron como el partido más grande de todos los tiempos. Sabéis, todo el respeto para Rafa, pero hubiera sido aún más grande si yo lo hubiera ganado [ríe]. Aquel día de 2008, fuera de bromas, sentí la magnitud del momento. Wimbledon, la catedral del tenis. Tenía la oportunidad de sumar mi sexto título consecutivo. Jugaba para la historia".

"No voy a repasar el partido punto a punto, porque si lo hiciera, estaríamos aquí durante cinco horas", se excusa Federer con una sonrisa. "Hubo retrasos por la lluvia, el sol se fue, Rafa ganó dos sets, yo me llevé otros dos y llegamos al quinto y definitivo. El final fue tan oscuro que casi no se podía ver, pero Rafa terminó ganando y sentí que aquel último punto fue como el primero, todo había pasado muy rápido. Pensé que ese tipo que tenía al otro lado de la red había tenido más hambre que yo".

La lección que Federer aprendió de Nadal y ahora comparte en una de las mejores universidades del mundo

"Algunas derrotas duelen más que otras, sabéis. Aquel día perdí Wimbledon, perdí el número uno del mundo y perdí la posibilidad de ganar Wimbledon seis veces seguidas, algo que sabía que nunca volvería a conseguir. Pero aprendí una lección. Tenía que seguir trabajando y seguir compitiendo", recuerda el suizo. "De todos los partidos que disputé como profesional, gané cerca del 80%, pero ¿sabéis cuántos puntos gané a lo largo de mi carrera? Solo el 54% de los que jugué en la pista".

Por esa estadística, y por todo lo aprendido durante su amplia trayectoria, el de Basilea incide en la idea de su segunda lección. "Un punto es solo un punto. Tanto para bien como para mal. Un puntazo es un punto, y una doble falta absurda es también un punto. Cuando juegas un punto, ha de ser lo más importante del mundo para ti, pero cuando ya lo has dejado atrás, se terminó, es momento de superarlo. La energía negativa es energía desperdiciada, y los grandes campeones lo son porque pierden una y otra vez y aprenden a lidiar con ello".

"Solo gané el 54% de puntos que disputé a lo largo de mi carrera"

Roger Federer Extenista

La tercera y última lección de Federer en la Universidad de Dartmouth es, quizás, la más simple, y a la vez la más compleja: "La vida es mucho más grande que una pista de tenis". Es ahí, rozando el final del discurso, cuando el suizo, emocionado, mira a su mujer, Mirka Vavrinec, y a sus cuatro hijos, presentes en la universidad norteamericana.

"Desde muy pronto supe que el tenis me podía enseñar el mundo, pero que nunca sería el mundo", sentencia. "Cuando estaba en el top-5 del ranking, siempre tuve claro que era muy importante tener una vida. Cultura, viajes, sí, pero también familia. Nunca tenéis que olvidar vuestras raíces. Nunca dejéis de aprender, de querer conocer el mundo, de aprender que la vida es mucho más grande de lo que sucede en la pista de tenis o en cual quiera que sea vuestra dedicación. Hay que ser un buen deportista cuando toca, un buen empleado cuando toca y una buena persona siempre. Esa es la educación de Dartmouth, y eso lo tendréis para toda la vida".