TENIS

La lluvia provoca el caos en Shanghái y deja escenas dignas del siglo pasado

Las intensas tormentas llevan al límite la organización del Masters 1000, que ha tenido que reubicar partidos en pistas indoor de entrenamiento.

Imagen de un partido disputado en una de las pistas indoor de entrenamiento. /ATP Media
Imagen de un partido disputado en una de las pistas indoor de entrenamiento. ATP Media
Nacho Encabo

Nacho Encabo

Shanghái es la ciudad más grande y más moderna de China y uno de los epicentros financieros del mundo. Estos días es, también, la sede de uno de los torneos más importantes del planeta tenis, el octavo Masters 1000 del calendario, pero las lluvias están arruinando todo, provocando retrasos y dejando escenas dignas del tenis del siglo XX.

Las tormentas llevan azotando la megalópolis desde el fin de semana y la organización no ha tenido más remedio que cancelar una cantidad inmensa de partidos en los primeros días de competición. El sábado solo se pudieron disputar nueve partidos y el domingo apenas se completaron cuatro. Aunque el evento comenzó el miércoles pasado, este lunes había tenistas que todavía no habían debutado, mientras que otros, como Carlos Alcaraz, ya están en octavos.

Por suerte para los organizadores, el torneo de Shanghái es sólo masculino y no han tenido que reorganizar dos cuadros enteros, lo cual habría sido prácticamente imposible. De momento, están consiguiendo salvar la papeleta, aunque para ello han tenido que recurrir a soluciones que no son las mejores desde el punto de vista de la estética y el marketing.

Viendo que este lunes tampoco iban a mejorar los pronósticos -y como solo hay un estadio con techo, el central-, el Masters 1000 programó partidos para esta jornada en dos pistas techadas que hasta ahora solo se usaban para entrenar. En la pista indoor A1, Roman Saffiulin derrotó a Alexander Bublik por 6-4 y 6-2, mientras que Marcos Giron se impuso a Karen Khachanov por 6-4 y 6-3. Unos metros más allá, en la cancha indoor A3, Tallon Griekspoor venció a Jordan Thompson por 6-3 y 6-2, en tanto que David Goffin tumbó a Lorenzo Musetti por 1-6, 7-6 (8-6) y 6-2.

Esos partidos se disputaron prácticamente sin público, ya que las pistas de entrenamiento apenas disponen una pequeña grada. Y como esas canchas nunca se usan para encuentros oficiales, tampoco contaban con la tecnología encargada de controlar las líneas, ni con relojes ni con el medidor de la velocidad de los saques.

De hecho, esas pistas tampoco disponían de marcadores automáticos. Una de las imágenes que más se ha compartido en redes sociales ha sido la del marcador manual que iba cambiando un trabajador del torneo según terminaba cada punto.