OPEN DE AUSTRALIA

La última derrota de Alcaraz provoca un runrún en el tenis: "Ha caído en la misma trampa"

Las últimas decepciones de Alcaraz en los Grand Slam comparten un denominador común: la cabeza. "Todavía tiene mucho que aprender", asegura Justine Henin.

La última derrota de Alcaraz provoca un runrún en el tenis: «Ha caído en la misma trampa»
Nacho Encabo

Nacho Encabo

Melbourne.- Puerta grande o enfermería. El tópico taurino vale a la perfección para definir el paso de Carlos Alcaraz por los últimos Grand Slam: o acaba con el título en las manos, como hizo en el US Open 2022 y Wimbledon 2023, o acaba con una dolorosa derrota, de esas que le dejan a uno pensando y con cicatrices.

La última ha sido la de este miércoles en el Open de Australia, un 6-1, 6-3, 6-7 (2-7) y 6-4 ante Alexander Zverev en los cuartos de final, que le ha bajado de vuelta a la tierra y que ha provocado un runrún en el tenis: la falta de concentración es el denominador común de sus últimas derrotas en los Grand Slam, unos despistes que se están convirtiendo en su talón de Aquiles. Sobradísimo de tenis, la cabeza es lo que le está impidiendo mantener el nivel que él y su equipo se autoexigen.

"Carlos Alcaraz todavía tiene mucho que aprender. Contra Zverev ganó el tercer set gracias a un pequeño milagro", analizaba en Eurosport la extenista Justine Henin, campeona de siete grandes y exnúmero uno. "Le ha faltado estabilidad y precisión. A pesar de todas las cualidades que tiene, necesita aprender eso. Hoy estuvo casi tres sets sin poder reaccionar".

"A lo mejor hay que empezar a pensar que tiene que buscar una manera distinta de jugar"

Álex Corretja Sobre Carlos Alcaraz

Tras realizar "la mejor pretemporada" que ha hecho nunca, según palabras de su propio equipo, Alcaraz aterrizó a principios de enero en Melbourne con la lección aprendida tras su irregular final de temporada el año pasado. En su primera rueda de prensa en Australia admitió que el tirón de orejas de Juan Carlos Ferrero a finales de 2023, cuando dijo que tenía que ser igual de profesional dentro y fuera de la pista, había surtido efecto. Se había puesto las pilas.

"Ya dije que tenía que mejorar muchísimas cosas fuera de pista y esta pretemporada las he mejorado. Los problemas que tuve el año pasado me ayudan a saber las cosas que tengo que hacer mejor, cómo tengo que trabajar, descansar, comer, cómo tengo que hacer las cosas fuera de la pista", desgranó el número dos del ranking ATP.

De la luna de Nueva York a la tierra de Melbourne

Como un toro físicamente y con la confianza por las nubes, Alcaraz fue superando prácticamente sin apuros las primeras rondas del primer grande del curso. A miles de kilómetros de distancia, Ferrero y Antonio Cascales, que no viajaron a Australia, estaban muy orgullosos. No ya por los resultados, sino por ver que Carlitos está teniendo un nivel de concentración muy constante durante los partidos. Apenas había altibajos. "A veces Carlos tiene esa tendencia a despistarse cuando los partidos van de cara y ahora no los está teniendo", decía el propio Cascales a Relevo antes del duelo con Zverev.

Pero contra el alemán volvió el mal de siempre. Alcaraz tardó dos sets en entrar en el partido y cuando quiso reaccionar ya tenía por delante un Everest. Prácticamente lo mismo que le pasó en las semifinales del US Open con Daniil Medvedev, cuando su mente se fue de la pista durante el primer tie break y volvió una hora después.

"En el US Open dije que me fui a la luna porque empecé bien, aquí en la tierra. Esta vez no sé qué ha pasado. Tengo que verlo, hablar con mi equipo, porque, sinceramente, ahora mismo sigo un poco en caliente y no sé qué conclusiones sacar", analizaba Alcaraz en la madrugada de jueves en Melbourne, aunque inmediatamente resto importancia a lo ocurrido. "No voy a excusarme por la edad, pero tengo 20 años y personalmente pienso que es algo normal que me pase. Lo bueno es que lo sabemos y lo trabajaremos para que cada vez me pase menos o no me pase directamente".

Carlos Alcaraz camina hacia el vestuario tras caer con Zverev.  AFP
Carlos Alcaraz camina hacia el vestuario tras caer con Zverev. AFP

Los calambres de Roland Garros

Si en Australia y el US Open dijo adiós por un apagón mental, en Roland Garros 2023 también cayó víctima de su propio cerebro, que no supo gestionar el hecho de enfrentarse a Novak Djokovic en la pista central del grande francés. Aquel día su cabeza dijo basta y sus músculos se acalambraron. Se abrumó.

Aquella derrota con Djokovic le hizo abrir los ojos y le espoleó de tal manera que un mes después estaba ganando al serbio la final de Wimbledon. Sin embargo, después le vino un bajón del que todavía no se ha recuperado. El de Wimbledon es el último título que ha llevado a sus vitrinas.

"Después del final temporada complicado y una derrota difícil en el US Open, Alcaraz estaba buscando dar un paso adelante. Pero ha caído en la misma trampa", ilustró Justine Henin en Melbourne. "Cuando no puede desarrollar su creatividad en la pista, cuando las cosas no salen como él quiere, se pierde tácticamente".

Con ella coincide Álex Corretja: "Alcaraz aprenderá de esto y sabrá cómo gestionar las próximas situaciones donde quizás no se encuentre tan bien". El extenista y analista de Eurosport dejó una reflexión para el futuro: "A lo mejor hay que empezar a pensar que tiene que buscar una manera distinta de jugar".