OPEN DE AUSTRALIA

Carlos Alcaraz se estrella ante el mejor Zverev y dice adiós en cuartos del Open de Australia

El español pierde 6-1, 6-3 y 6-7 (2-7) y 6-4 en los cuartos de final. Se queda sin opciones de pelear por el nº1.

Carlos Alcaraz se lamenta durante su partido ante Alexander Zverev. /AFP
Carlos Alcaraz se lamenta durante su partido ante Alexander Zverev. AFP
Nacho Encabo

Nacho Encabo

Melbourne.- Alexander Zverev se mueve pletórico, Carlos Alcaraz está incómodo y, para colmo, una gaviota acaba de soltar sus necesidades en el jersey de Albert Molina, su mánager. Carlos Alcaraz padre le limpia con una toalla y todos en el palco miran al cielo. Maldita gaviota. Aunque si miran a la pista, la sensación es parecida. Maldito Zverev.

El alemán, número seis del mundo, le pega un correctivo (6-1, 6-3, 6-7 (2-7) y 6-4) en los cuartos de final del Open de Australia y le demuestra que la factura de no entrar a un partido al 100% es altísima. El primer Grand Slam del curso, que tan bien había empezado para el murciano, acaba en una decepción tremenda. Sin número uno y con un buen trompetazo en los morros en el primer partido de enjundia. Cae con honores, levantando un 5-2 abajo en el tercer set, pero cae al fin y al cabo.

Mientras Alcaraz está todavía arrancando, el alemán ya ha puesto la quinta marcha y en un pispás, exactamente en ocho minutos, se ve 3-0 arriba en el primer set. Alcaraz tarda 23 minutos en hacer su primer winner con la derecha, el termómetro de su juego y de su confianza. Una mala señal. Zverev abruma, pero Alcaraz regala.

"Meter más aces que él, cometer menos dobles más faltas que él, conectar más winners que él y hacer menos errores no forzados que él. Eso debería ayudar, ¿no?", había dicho el germano en la previa. Y el plan le está saliendo a la perfección. La hoja de ruta de primer set, que dura 29 minutos, así lo demuestra: ganó 2-0 en aces, 0-1 en dobles faltas, 7-2 en winners y 5-11 en errores no forzados.

El box de Alcaraz se llena de caras de sorpresas. La grada murmulla y las gaviotas, espectadoras de lujo desde las alturas, graznan como locas. La reacción de Alcaraz tarda pero llega. Es en el minuto 47, cuando gana su primer punto dominando con la derecha. Su equipo se levanta. La euforia sigue con una dejada. Está despertando. Un ace, el primero. Rod Laver aplaude. Juego en blanco. Quizás no sea tarde.

En el juego siguiente, el español hace dudar por primera vez a Zverev con su saque. El alemán, con un 90% de primeros en juego hasta ese momento, concede dos pelotas de break. Pero ni por esas: el germano las salva y a continuación rompe para poner la directa. Ya no hay quien le frene.

Para colmo, Alcaraz baja los brazos en el inicio del tercer set. Cabizbajo y apesadumbrado, su cuerpo deambula sobre la Rod Laver pero su cabeza, su mente, está en otra parte. Nunca había remontado dos sets en contra y este miércoles no iba a ser la primera. El público le anima, le quiere traer de vuelta a la pelea. Que muestre orgullo y que se defienda como gato panza arriba.

Con todo perdido, 5-2 abajo en el tercero, Carlitos se levanta, logra su primer break del partido y coloca el 5-5. Se ríe en el banquillo, se destensa. Fuerza el tie break. Y ahí, tras perder los dos primeros puntos, gana los siguientes siete con un una exhibición de passing shots. Hay partido. Es Zverev, el tenista que perdió el partido más importante de su vida, la final del US Open 2020, con dos sets a favor.

El duelo muta. Ahora es Alcaraz el que manda y Zverev, con ampollas en los pies, el que sufre. Espadas en todo lo alto. Se huele el quinto set. Pero Zverev aprovecha una pelota de break para ponerse 5-4 y ahí ya sí que no deja escapar a su presa.

Zverev, cinco horas más en pista

El alemán llegaba al partido con una buena paliza en el cuerpo. Mientras Alcaraz apenas se había dejado un set camino de los cuartos, el germano había tenido dos partidos de cinco sets y otro de cuatro. En total, acumulaba cinco horas más en pista que el murciano (13:47 frente a 8:42). "En el US Open pasó prácticamente lo mismo; él llevaba muchas horas a la espalda y al final le pasó factura. Aquí no sé qué va a pasar, pero quizá vuelva a ocurrirle", había dicho Alcaraz con el partido de Nueva York (6-3, 6-2 y 6-4 para el español) en el recuerdo.

Pero Zverev lanzó un aviso: "No es como el US Open, donde estaba completamente muerto y donde me sentía físicamente exhausto. Estoy cansado, por supuesto, pero no estoy muerto... Espero que sea diferente".

Y razón tenía el alemán. Si estaba cansado, lo disimuló a la perfección. No todos los días se gana al número dos del mundo en cuatro sets y con semejante exhibición. Su camino continuará el viernes en semifinales ante Daniil Medvedev, que superó antes al polaco Hubert Hurkacz por 7-6 (7-4), 2-6, 6-3, 5-7 y 6-4.