OPEN DE AUSTRALIA

Jugar debajo de un bar, la novedad que irrita a los tenistas en Australia: "Me gritaban unos borrachos estúpidos"

Una de las gradas de la pista 6 del Open de Australia es literalmente un bar. "Comida, bebidas, charlas, música... todo estaba en la pista", se queja el francés Rinderknech.

Vista de la pista 6 desde la planta alta del AO Courtside Bar. /Relevo
Vista de la pista 6 desde la planta alta del AO Courtside Bar. Relevo
Nacho Encabo

Nacho Encabo

Melbourne.- Sobre la pista 6 de Melbourne Park, al sol y con un calor sofocante, Paula Badosa se enfrenta a Pavlyuchenkova. A un par de pasos, en uno de los laterales de la cancha, más de un centenar de personas observa el partido a la sombra desde un bar, con los grifos de Aperol Spritz sin dar abasto y música en directo. Esa melodía de taberna de fondo se cuela inevitablemente en el partido de Badosa y en todos los que se juegan en la pista 6. Y a los tenistas no les gusta nada de nada.

"A mí me ha ido bien, así que no me voy a quejar", responde Badosa con una media sonrisa tras jugar y ganar sus dos primeros partidos en esa cancha. Y aunque dice que no se va a quejar, lo hace: "Es muy ruidoso, es difícil concentrarse ahí. Mis rivales también también se han quejado y no es cómodo. Yo no podía escuchar a mi equipo e incluso durante los puntos es demasiado ruidoso".

Siempre innovador, el primer Grand Slam del curso está tratando de mejorar la experiencia de los aficionados. En este 2024, por ejemplo, hay libertad de movimiento en las gradas -una medida que divide al circuito- y se ha inaugurado el AO Courtside Bar en la pista 6. De dos pisos y con capacidad para 400 personas -aunque el espacio para ver la pista es más reducido-, este polémico bar es una delicia seguramente para los fans, pero para los tenistas es un dolor de cabeza.

"¡Es como si estuviéramos jugando en un club nocturno! Yo pensaba que lo del club nocturno, con la música y tal, era sólo en el US Open", señaló Arthur Rinderknech tras caer en la primera ronda del torneo. "Comida, bebidas, charlas, música... todo estaba en la pista. Unos borrachos estúpidos, de los que no diré el país, me estaban gritando todo el rato cuando fallaba mi primer saque. No creo que eso sea correcto".

El Courtside Bar de la pista 6 de Melbourne Park.  Reuters
El Courtside Bar de la pista 6 de Melbourne Park. Reuters

Bautizada como la «party court»

A otros, como a Gael Monfils o John Millman, no les importa. "¿La música? No me preocupó, la verdad. Estaba centrado en mi partido. Bloqueé cualquier cosa que viniera de fuera y no me molestó", dice el veterano francés, mientras que su colega australiano asegura: "Es una señal de que los tiempos están cambiando un poco. Al final los aficionados son los que pagan las facturas y creo que los jugadores tienen que vivir con ello".

Con una carta en la que los cócteles están a 14 dólares australianos (unos 9 euros al cambio), la pista fue bautizada como la "party court" por el director del torneo, Craig Tiley. "Queremos crear un ambiente donde los aficionados al tenis puedan acercarse lo máximo posible al juego. Y sabemos que tenemos el mejor ambiente de todos", señaló antes del inicio del torneo.

"Creo que la idea del bar junto a la cancha es simplemente una experiencia mejorada para nuestros aficionados. Pueden disfrutar un poco de comer, de una bebida y la respuesta que recibimos por parte de los aficionados es que quieren estar más cerca de la pista". Desde luego, eso lo han conseguido, porque la primera fila de la planta baja del bar está literalmente sobre la pista.