Pablo Andújar, el español que ganó a Federer tras seis operaciones de codo: "Le dije a mi mujer que no podía más"
Cuelga la raqueta al borde de los 38 años y recibe a Relevo en Valencia para repasar su carrera. "Todo el calvario de la lesión mereció la pena".

Valencia.- El 18 de mayo de 2021, Pablo Andújar logró una de las victorias más impactantes de su carrera. Ganó a Roger Federer en Suiza, al maestro en su casa. Pero no sólo por eso fue especial. Unos años antes, en abril de 2017, Andújar estaba harto, camino del quirófano por tercera vez para operarse del un tendón rebelde en el codo derecho. "No puedo más", le dijo a su mujer, Cristina, entonces a punto de dar a la luz al primero de sus cuatro hijos en común.
En ese momento, él creía que no, pero Andújar (Cuenca, enero de 1986) sí que podía más. De hecho, se operó otras tres veces más. Y lo logró: volvió al tenis, a sentirse tenista y a levantar incluso un trofeo. Ahora cuelga la raqueta orgulloso y con la cabeza alta. Atrás quedan cuatro títulos, el número 32 de ranking ATP como techo y las semis del Mutua Madrid Open 2013 y la final de Barcelona 2015 como recuerdos imborrables.
Abre las puertas del Club de Tenis Valencia, su casa, donde se retira en la Copa Faulcombridge, para recibir a Relevo y hacer un repaso a su carrera. Habla de los momentos más oscuros de la lesión, de su resurrección, de aquella victoria con Federer que jamás imaginó, del egoísmo y la educación del tenista, de los miedos y las amistades.
¿Por qué este lugar? ¿Qué significa para ti?
El Club de Tenis Valencia es el club en el que estoy desde los doce años. Creo que es mi segunda casa, y es un sitio muy especial para mí, porque aquí jugué mi primer torneo profesional cuando empezaron con la Copa Faulcombridge en 2002, me dieron una wildcard para jugar la previa y 21 años después juego mi último torneo profesional aquí.
¿La retirada es un momento más de tristeza o de alegría?
Son sentimientos encontrados. Lógicamente está la tristeza de no volver a sentir lo que es esa adrenalina antes de un partido y piensas 'jolín, eso no lo voy a volver a sentir nunca más'. Pero al mismo tiempo creo que es el momento oportuno, con el paso de los años tengo otras motivaciones y creo que era el momento idóneo. Y por eso el otro sentimiento es un poco de alivio, de tranquilidad y de empezar una nueva etapa de mi vida.
¿Dejas la raqueta tranquilo, sin nada que reprocharte?
Yo creo que sí. Personalmente tampoco me he parado a hacer una gran reflexión, pero me hubiera quedado más fastidiado si en un momento dado después de la lesión de 2015 hubiera dejado de jugar. Siempre te quedas con esa espina clavada de qué hubiera sido de mi carrera sin esa lesión. Pero es verdad que al volver a empezar en 2015, estoy contento con cómo volví después. Esos cinco años son un poco un regalo a mi carrera. Estoy bastante orgulloso.
¿Cómo empieza el calvario del codo?
Fue en 2014 en Acapulco. Me empezó a doler y así seguí jugando durante un año y medio hasta que en Gstaad 2015, justo después de jugar una Copa Davis. Hice un saque y noté que se me rompió un poquito el tendón. Ahí empezó un poco todo ese calvario. Porque el tema es que después ese tendón ya estaba bien, se suponía que estaba bien, pero a mí me seguía doliendo, con lo cual esa incertidumbre era lo que a mí mentalmente más más daño me hacía. Porque yo estaba haciendo todo el proceso, siguiendo todo lo que los médicos me decían, y ya no conseguía curarme.
¿Cuántos diagnósticos diferentes te hicieron?
Diagnósticos diferentes fueron dos o tres. Después, operaciones llegaron a ser seis en el codo, con lo cual fueron muchas durante tres años. Fueron seis operaciones, fueron muchas. Y es verdad que mi codo nunca llegó a ser el mismo, pero al mismo tiempo pude ser competitivo durante una época y hasta gané un título ATP, con lo cual, pues ese todo ese calvario que pasé durante dos años y medio después mereció la pena.
Está el dolor físico y luego el psicológico. ¿Cómo llevabas esa parte?
Lo peor es la incertidumbre, como te digo, la sensación de no tener el control de esa situación. Por mucho que entrenara, yo no sabía si me iba a volver a doler. Es una cosa bastante común, la gente que se lesiona a veces sigue el proceso, pero no van las cosas como uno quiere y no se puede recuperar al cien por cien. Entonces, yo en este caso seguí. Recuerdo la tercera operación, que fue con la que un poco ya empecé a ver un poquito la luz, y recuerdo decirle a mi mujer: 'Bueno, esta ya es la última operación porque ya no puedo más, ya he hecho todo lo que he podido'. Llevaba ya dos años y estuve a punto de tirar la toalla. Pero como poco a poco fue mejor, pues seguí intentándolo. Seguí intentándolo sobre todo por el hecho de no reprocharme nada. De decir: me quedo tranquilo porque he hecho todo lo que podía hacer.
¿Qué te decían tu mujer y tu familia?
Simplemente me daban apoyo, porque al final ahí no creo que puedan hacer mucha cosa. Ven que estás sufriendo, con lo cual ellos también lo pasan mal. Apoyo, apoyo sobre todo emocional, cariño. Es verdad que en ese proceso en 2017 nace mi hijo, con lo cual me cambia la perspectiva de la vida, y eso me ayuda también a relativizar mucho esa lesión.
¿Necesitaste ayuda psicológica en algún momento?
Ayuda psicológica en cuanto a buscar un profesional, no; pero sí que es verdad que necesitaba ayuda porque no estaba pasando una buena época. Era una época fastidiada y también ves que el calendario sigue, que los torneos siguen y que tú estás en casa sin poder disfrutar, sin poder competir, sin poder hacer lo que a ti te gusta.
Te llegas incluso a quedar sin ranking. Después vuelves y encima ganas en Marrakech
Sí, mira, se me pone la piel de gallina. Lo pasé realmente mal en ese periodo, y después gano Marrakech, gano también en Villena... Dos semanas antes había perdido en la fase previa de un Torneo Challenger, con lo cual estaba todavía en ese proceso de recuperación. Sentí mucho, mucho orgullo. Cuando ganas el torneo, dices: 'Ha merecido la pena ese sufrimiento'.
Y luego en 2021, la vida te regala una victoria contra Federer. ¿Qué recuerdas de aquello?
Recuerdo cuando salió el cuadro. Yo estaba en este club y recuerdo decirle a uno de los socios: 'Si gano un partido, me toca contra Federer y nunca he jugado contra él'. Yo recuerdo estar jugando contra Thompson, que era el primer rival, íbamos 6-1 y 5-4 con saque y se puso a llover. Yo estaba súpernervioso porque digo: 'Jolín, si gano este juego, juego con Federer'. Nunca había jugado con él y simplemente el hecho ya era un regalo. Y ya cuando gané ese partido, me liberé y dije,: 'Mañana que sea lo que dios quiera'. Efectivamente, jugué un gran partido. Roger lógicamente no estaba al nivel del Roger que todos recordamos, pero realmente jugué un muy buen partido y es una de las cosas que me van a quedar como uno de los mayores regalos de mi carrera. Más allá de ganarle, sino poder haber jugado y competir contra él... Porque habíamos coincidido en muchos torneos durante muchos años pero nunca había jugado contra él.
¿Qué le hace tan especial a Federer?
Yo creo que esa magia. Esa magia que él tiene, esa elegancia que parece que sea una bailarina cuando está jugando. Yo creo que eso es lo más especial, que convierte lo difícil en muy fácil, esa originalidad que igual no tiene Rafa o no tiene Novak, eso Roger lo tenía. Eso lo hacía además de un grandísimo jugador, uno diferente a los demás.
¿Qué va a ser del tenis cuando ya no esté ninguno de Big Three?
Pues yo personalmente creo que lo vamos a pasar mal los nostálgicos, los que nos gustan esas luchas y esos partidos antológicos. Pero viendo los datos de audiencia, viendo los datos de gente que va a ver los partidos, a los torneos, que cada vez crecen más y más y más, yo espero que no lo pasemos mal como industria del tenis. Creo que es un deporte que sigue en alza y que cuando no estén Novak, Rafa y Roger pues viene Carlitos, está Medvedev, está Tsitsipas, está Rune, Sinner, Ruud... Tenemos tantísimos jugadores y tantísimas personalidades diferentes que también creo que lo va a hacer muy interesante.
¿Puedes definir a Nadal en una frase?
Nadal es la perseverancia en persona, el no rendirse nunca. Y eso hace que traslade no solo a los tenistas, sino la sociedad, un poco su manera de ver las cosas y su manera de actuar. Es un ejemplo para la sociedad.
Los tenistas tenéis cierta responsabilidad social. ¿En algún momento has sentido esa presión? ¿Alguna vez te has reprimido, por ejemplo a la hora de romper una raqueta, por tener que ser un ejemplo?
Yo personalmente no he sido tampoco un tío muy mediático. Creo que eso lo sienten más los jugadores con más nombre, pero es verdad que sí, que tienes que comportarte bien, claro que sí. Y tienes que dar ejemplo. Uno de los valores que tiene el tenis o que emana del tenis es ese. El ser caballero, el comportarte bien en la pista. Es lo que hace que el tenis tan diferente a otros deportes.
Tiene también la singularidad de que es individual y solitario. ¿Hay que ser egoísta para ser buen tenista?
No sé si hay que serlo, pero el tenis te lleva a serlo un poco. Entonces, sí, yo creo que sí, que el tenista tiene que pensar por sí mismo, tiene que pensar por y para él, tiene que vivir por y para él y para su deporte. Con lo cual sí que te forja esa personalidad y te hace no sé si egoísta, porque egoísta tiene un toque negativo, pero sí alguien que es autónomo y que tiene que tiene que luchar por su interés.
¿Alguna vez has sentido miedo en la pista?
No sé si miedo es la palabra, pero nervios, muchos y en todos los partidos. Miedo quizás conforme pasan los años pues ya no, porque ya relativizas mucho más, y sabes que, si pierdes o si haces una actuación que no es buena, pues no pasa nada. Al final sales de pista y sigues siendo el mismo, pero sí que muchos nervios. Y yo creo que sin ese pequeño miedo o esos nervios no se juega del todo bien.
¿Te llevas amigos del tenis?
Muchos. Sí, claro, claro. A ver, la palabra amigo es muy fuerte, pero sí, me llevo muchos amigos. Yo creo que se hacen unas relaciones muy fuertes que durante la la etapa de tenista es más difícil consolidarlas, pero creo que ahora que ya ha pasado esa competitividad, todos esos años has estado conviviendo con mucha gente hacen que se forje una amistad.
Ya por último, Pablo. ¿Qué cambiarías de tu carrera si pudieras volver atrás?
Cambiaría muchas cosas. Por ejemplo, decisiones que tomas pensando que es lo mejor y que después miras para atrás y dices: 'Pues igual no era lo que tocaba en aquella época'. Te hablo desde un cambio de entrenador o cómo jugar un torneo o elegir tal calendario o no jugarlo. Pero yo creo que son decisiones que después aprendes de ellas. O sea, forma parte del aprendizaje, de tu experiencia para después tomar una decisión que va a ser correcta y acertada. Con lo cual, seguro que cambiaría muchas cosas, pero entonces no sería yo. No sería la persona con la que estás hablando.