TENIS

Peleaba con los mejores, pero una depresión "con mayúsculas" se lo tragó: "No me daba la olla para coger la raqueta"

El español Bernabé Zapata explica el duro proceso mental por el que ha atravesado. "Le dije a mi mujer llorando ''No quiero ir, no puedo más'".

Bernabé Zapata saluda al público durante la Copa Davis 2023 en Valencia. /REUTERS/Pablo Morano
Bernabé Zapata saluda al público durante la Copa Davis 2023 en Valencia. REUTERS/Pablo Morano
Nacho Encabo

Nacho Encabo

¿Qué le pasa a Bernabé Zapata? Muchos aficionados al tenis se han hecho esta pregunta en los últimos meses. Si se quiere dar una respuesta corta, sería conveniente usar la palabra "depresión". Pero es mejor una respuesta larga y sosegada, porque la historia de este chico valenciano que llegó a codearse con los mejores tenistas del mundo para acto seguido "desaparecer" está llena de matices y porque es él mismo el que da voz al relato.

"Ha sido una depresión, lo digo en mayúsculas. Yo no era consciente de qué era eso. Me metí en un vacío existencial", revela Bernabé Zapata en una entrevista publicada este martes en el canal de YouTube de Punto de Break, en la que el tenista habla sin pelos en la lengua del proceso que ha vivido en los dos últimos años.

Nacido en Valencia hace 28 años, Bernabé Zapata alcanzó la élite del tenis por un camino poco común: venía de una familia humilde que tuvo que hacer todo tipo de sacrificios para meterse en un mundo donde el dinero es prácticamente una condición sine qua non para llegar a ser profesional. En 2023 vivió el mejor año de su carrera, alcanzando las semifinales de Buenos Aires y de Río de Janeiro y los octavos de Madrid. Llegó a alcanzar el número 37 del ranking y se enfrentó a los mejores: Carlos Alcaraz, Novak Djokovic, Alexander Zverev, Daniil Medvedev, Stefanos Tsitsipas...

Sin embargo, algo en su interior se rompió justo en ese momento, justo cuando empezaba a paladear el éxito por el que tanto y tanto había sacrificado. " A mitad de 2023 llego a mi mejor ranking, llego a tener una solvencia económica muy grande -acumula más de 2,5 millones de dólares en premios-, algo que yo no me esperaba y empecé a vivir experiencias que yo jamás me había imaginado. Inconscientemente, eso me metió en un bucle en el que dejé de funcionar por ambición. Ya iba de manera automática: iba al torneo, jugaba, viajaba, me iba de casa... no tenía la ambición de querer mejorar", explica el jugador.

"Ahí empiezo a encadenar una serie de derrotas y me deja de importar el ranking, deja de importarme estar en los torneos, deja de importarme el dinero y me empiezo a desmotivar muchísimo. Empieza a ser muy duro viajar, algo que nunca había sido una losa. Y cuando tu parte laboral absorbe tanto tu vida, empieza a condicionar y empiezas a hacer las cosas con tristeza y cansancio".

"Acudo a un psiquiatra, que es algo que no saben ni mis hermanos, y en una hora me dio luz a todo lo que me había pasado. 'Lo que te pasa es normal', me dijo"

Bernabé Zapata

Justo después de colocarse como número 37 del ranking, Bernabé Zapata perdió siete de los ocho siguientes partidos que disputó. Y en medio de esa mala racha, un día, en su casa, notó por primera vez una sensación extraña. "Tenía que ir a Toronto y le dije a mi mujer llorando 'No quiero ir, no puedo más'. Pero si no vas, te multan, porque era un Masters 1000. Yo ahí me di cuenta de que tenía un problema, de que no era feliz, de que tenía un problema grande", continúa durante la charla con Punto de Break. "Sabía que estaba mal en mi trabajo y que empezaba a ser infeliz. No me daba la olla para coger la raqueta. Era consciente de que algo grave me pasaba".

Tras aquel capítulo, disfrutó de un partido ante Djokovic en la central del US Open y tuvo la oportunidad de debutar como jugador de la Copa Davis en una serie que le tocó la fibra, porque era en Valencia, delante de su gente. Pero esas semanas fueron un oasis. Cerró el 2023 con seis derrotas consecutivas y en el puesto 80 del ranking. Se tomó unas vacaciones, un descanso que pensaba que le iba a valer para resetear y olvidar lo ocurrido. "Pero no fue así. Me estaba metiendo en un foso".

Bernabé Zapata, en el Challenger de Valencia 2024.  F. C.
Bernabé Zapata, en el Challenger de Valencia 2024. F. C.

En el inicio de 2024, después de recibir en Australia la noticia de que va a ser padre, se da cuenta de que nada ha mejorado. Los fantasmas siguen ahí. "Mentalmente, no puedo. Empieza a hacerme infeliz mi día a día. Empiezo a levantarme por la mañana, lo tengo todo y no lo quiero. Mi equipo y mi mujer me intentan ayudar con sus medios, pero yo creo yo soy el único que me puede sacar de ahí, porque en 2023 había empezado a trabajar con un psicólogo y yo seguía igual. Me di cuenta de que, o paraba de jugar y ordenaba mi vida, o no había manera de salir de ahí".

En la primavera de 2024, jugando la qualy de Barcelona, Bernabé Zapata no sabía ni lo que estaba haciendo en la pista. "Me quería echar a llorar y estaba con depresión. Lo que me mantenía jugando era que yo soy el sustento de mi familia, me mantenía la responsabilidad. Era lo único que me sostenía".

Poco después, a finales de julio, decidió parar. Para entonces estaba ya en el puesto 239 del ranking mundial, jugando torneos del circuito Challenger y algunas previas de los ATP. "En julio decidía parar, decidí que hasta que no naciera mi hijo no iba a coger la raqueta".

Y fue ahí, sin jugar al tenis, cuando se dio cuenta de todo. "Empiezo a ser consciente de que lo que me ha pasado. Me doy cuenta de lo que he vivido, más allá de la tristeza. Acudo a un psiquiatra, que es algo que no saben ni mis hermanos, y en una hora me dio luz a todo lo que me había pasado. 'Lo que te pasa es normal', me dijo. Yo siempre pensaba que cuando los tenistas hablaban de depresión era una tontería, pero es una enfermedad y es real".

Bernabé Zapata, que dice que ya está recuperado, ocupa actualmente el puesto 311 de la ATP y sigue jugando Challengers a la espera de subir de ranking y regresar al lugar que pisó hace ahora dos años.