TENIS

La realidad que ya explicó Nadal en 2015 y que llama a la prudencia en su regreso en el Godó

El manacorí reconoció que tendrá que mejorar "progresivamente" el saque, parte esencial del circuito actual, aunque menos en tierra.

Rafa Nadal, sacando, en el Conde Godó. /GETTY
Rafa Nadal, sacando, en el Conde Godó. GETTY
Alberto Martínez

Alberto Martínez

Barcelona está entusiasmada por ver en directo a Rafael Nadal Parera después de 682 días sin pisar una pista de tierra. Las entradas se agotaron en tiempo récord, impulsadas cada vez que el propio manacorí colgaba en sus redes sociales que mejoraba de sus molestias y que su regreso estaba cada vez más cerca. Su llegada el miércoles al Real Club Tenis de Barcelona, la expectación creada el fin de semana en el club con el torneo infantil, los agasajos de los espectadores y la confirmación de su participación forman parte del torbellino de ilusión que inunda el Conde de Godó. Quizás su último. Así lo siente. Aunque el propio Nadal ha sido sincero en su conferencia de prensa cuando le tocó hablar de su mayor problema: el saque.

"He sacado muy poco, debo asumir las cargas de forma progresiva. Es lo que hay. Hay que convivir con la incertidumbre y ver las cosas de manera positiva", dijo Nadal. La lesión abdominal le impidió poder trabajarlo durante este periodo y le limita. Y el saque, como advirtió el propio tenista en una entrevista en 2015 en El Mundo, es a día de hoy determinante, no tanto en tierra, pero indispensable en otra superficie.

"Yo creo que en tierra sí que se juega", explicó Nadal. "Ves los partidos en Barcelona o en Montecarlo y sí que hemos disputado puntos muy largos. En pista rápida es otra historia. El saque y el resto tienen un impacto tremendo a día de hoy", valoró. A la espera de su estreno ante el italiano Flavio Cobolli (nº63 ATP) este martes a partir de las 16:00 en la pista central, el tenista reconoce que deberá trabajarlo poco a poco en un campeonato exigente sin tiempo para respirar, porque en la segunda ronda se mediría a Alex de Miñaur, que es el número 11 del mundo y que fue cuartofinalista en Montecarlo. Y llega preparado.

"Ahora juego con menos miedo y una mentalidad más agresiva", dijo el propio australiano, que es de padre uruguayo y de madre española, quien exigirá en el resto al manacorí en caso de pasar de ronda. Aunque, como explicó el propio Nadal, en tierra todo es más estratégico, y no como en otras superficies, por lo que eso le da más opciones de poder adaptar su juego y plasmar las sensaciones de los entrenamientos: "La tendencia es a jugar pensando menos, a que la táctica no influya prácticamente en los partidos, sino que el que esté golpeando mejor, el que tenga la capacidad de pegar más bolas buenas es el que gana. La pelota a veces va tan rápida que a día de hoy el que da primero da dos veces, sobre todo en pista rápida".

El saque más cambiante y sus últimos problemas abdominales

Las reflexiones de Nadal por aquel entonces se ponen a prueba en este Godó donde el tenista manacorí no podrá competir al cien por cien de sus facultades. El saque siempre ha sido el aspecto del juego más cambiante en su carrera, como ya explicó su exentrenador y tío Toni en 2022: "Hicimos durante muchos años pruebas para mejorar", dijo a la revista Clay. "Él tiene un problema de coordinación, porque es diestro y como zurdo le costaba mucho", añade. En aquel momento, ya con Carlos Moyà a los mandos, Nadal introdujo novedades en su saque por otra lesión abdominal.

"La zona aguanta mucha fuerza, sobre todo durante el saque, y la cicatriz aún no está del todo flexible. Eso es lo que me ha llevado a cambiar un poco mi forma de sacar. Me estoy tirando la pelota más baja para no tener que hacer tanto esfuerzo a la hora de sacar", comentó el propio Nadal hace dos años. Este martes, su servicio se analizará con lupa. Es la señal de sus opciones. Y de su futuro en este Godó que, según las sensaciones de Nadal, será el último.