Djokovic gana una auténtica batalla ante Davidovich y se encara con la grada
El español sacó para ganar el primer parcial y desperdició una bola de set en segundo. Djokovic, que pidió la asistencia médica por problemas en el muslo, fue silbado y se encaró con el público.

París.- No se equivoca Jorge Aguirre, el entrenador de Alejandro Davidovich, cuando dice que su pupilo es un "pura sangre sin límites". Desbocado, el español es un auténtico volcán, un tenista capaz de llevar al límite y más allá a Novak Djokovic en la pista central de Roland Garros. Pero Nole es Nole, se las sabe todas.
Y después de tres horas y 35 de auténtica batalla es el serbio el que alza los brazos. Lo suyo le costó: fue un 7-6 (7-4), 7-6 (7-5) y 6-5 en el que se vio en varias ocasiones al borde del abismo. Davidovich llegó a sacar con 6-5 en el primer set, estuvo 3-1 arriba en el tie break posterior y después, en la segunda manga, se procuró un set point al resto. Pero ni por esas.
Djokovic, viejo zorro, escapó de todas esas situaciones de peligro como buenamente pudo. Y es que el Nole que salió este viernes a la pista fue el más dubitativo y el más endeble desde que empezó Roland Garros. Entregó hasta en cinco ocasiones su servicio y cometió más errores no forzados (38) que winners (27), pero en los momentos clave ahí estuvo. Ahí está siempre.
Se vuelve loco Djokovic y el público le abuchea tras ganar el segundo set, de nuevo en el tie break
— Eurosport.es (@Eurosport_ES) June 2, 2023
El partido de Davidovich 🇪🇸 es titánico, pero está a una manga de la eliminación ❌
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«Si pierdo el segundo set, habríamos estado cinco horas»
"Sabía que iba a ser un partido muy difícil, muy físico. Llevábamos tres horas y sólo habíamos jugado dos sets. Es un luchador increíble, un jugador increíble que no tiene debilidades. Hoy luchó mucho, pero tuvo mala suerte", dijo Djokovic tras un partido que fue una auténtica montaña rusa, con giros de guion constantes y muchísimas alternativas.
"Una victoria siempre es una victoria, aunque quizá los dos primeros sets han sido demasiado... Si hubiera perdido el segundo set habríamos jugado cinco horas. Pero hay que estar preparado, esto es un Grand Slam y es al mejor de cinco sets en la superficie más lenta de nuestro deporte. Estoy orgulloso del partido de hoy", ha añadido el número tres del ranking.
El final del segundo set fue una buena muestra de lo que sufrió Djokovic. Lo celebró con una rabia desmedida y el público de la Philippe Chatrier le respondió con abucheos. Un rato después, Djokovic, con los músculos al límite por la exigencia, pidió la asistencia médica por molestias en el muslo izquierdo y los aficionados le volvieron a silbar.
Pero le da igual. Djokovic sólo tiene una cosa entre ceja y ceja estos días en París: ganar su 23º Grand Slam y desempatar en lo más alto de la lista histórica con Rafael Nadal, ausente este año por lesión. Superadas las tres primeras rondas, el balcánico tendrá este sábado jornada de descanso y el domingo volverá a saltar a la tierra batida parisina para medirse en octavos al peruano Juan Pablo Varillas (94º ATP), una de las grandes sorpresas del torneo y que este viernes tumbó al polaco Hurkacz por 3-6, 6-3, 7-6 (7-3), 4-6 y 6-2.