La estrategia de Alcaraz para preparar la final era imposible de ver con Nadal
El murciano se toma el día libre el sábado y no toca la raqueta en la víspera de la final ante Zverev (domingo a las 15:00 en Eurosport). El alemán, en cambio, se ejercita dos horas.

París.- A las 15:00 del sábado, bajo un sol que pica y aprieta, Alexander Zverev se entrena en las instalaciones de Roland Garros. La pista 2 está abarrotada para ver al alemán, que ha reservado dos horas la cancha para ultimar su puesta a punto de cara a la final del domingo. ¿Qué hace a esa hora su rival? Carlos Alcaraz no está sobre la tierra batida. Ni siquiera está en las instalaciones del torneo. Está dando un paseo por las calles de París. Con toda la tranquilidad del mundo
No es que el murciano se haya entrenado por la mañana y se haya cogido luego la tarde libre para estirar las piernas. Simplemente, Alcaraz ha decidido que el sábado, el día antes de su primera final de Roland Garros, no iba a tocar la raqueta. Su plan era ir a pasar el día al Palacio de Versalles, pero al final se ha quedado en la capital. No es ni mucho menos la primera vez que lo hace -lo de descansar entre partidos en un Grand Slam-, pero no deja de ser llamativa esa estrategia del murciano teniendo en cuenta lo que ha vivido el tenis en las últimas dos décadas.
Porque los Roger Federer, Novak Djokovic y Rafael Nadal, sobre todo este último, pasaban horas y horas en pista en busca de sensaciones. Salvo que estuvieran tocados físicamente, siempre se ejercitaban los días de descanso en los Grand Slam. Y lo hacía una intensidad mucho mayor que la de Alcaraz.
Basta un ejemplo. Tras vencer 6-7 (4-7), 6-4, 7-6 (7-2), 6-7 (1-7) y 6-4 a Fernando Verdasco en las semifinales de Australia 2009, Nadal estaba tieso. Habían sido cinco horas y 14 minutos de batalla, el partido más largo de la historia del torneo hasta la fecha. Quedaban menos de 48 horas para la final con Federer y el sábado se levantó que casi no podía ni moverse. Hizo algo de bicicleta para estirar las piernas y después, en vez de descansar, salió a pista a entrenarse. No duró ni 20 minutos, pero en su cabeza no entraba la posibilidad de aparcar la raqueta. El domingo ganó el título.
Alcaraz no necesita entrenar mucho
Quince años después, Alcaraz necesitó este viernes cuatro horas y 9 minutos ante Sinner y después admitió que sufrió calambres durante la semifinal. Incluso echó mano de jugo de pepinillos, la última moda del deporte, para evitar que las rampas fueran a más en ese quinto set. Esos calambres y el runrún que sigue de algún modo en su cabeza con el antebrazo derecho son dos buenas razones para decidir descansar el sábado.
"En los Grand Slam te puedes ir a partidos de cinco horas y conviene tener precaución. Entrenar 50 minutos de tenis entre partidos no le va a suponer nada a Carlitos. Lo que tiene que tener son buenas sensaciones y estar bien de físico", decía Antonio Martínez-Cascales, uno de sus entrenadores, hace un año en París, cuando Alcaraz sólo entrenó un día entre partidos.
"Como habéis visto, me considero una persona que no necesita entrenar todos los días para coger buen ritmo"
Nº3 de la ATPY hay una cosa que es verdad: a diferencia del 99% de tenistas, Alcaraz no tiene que jugar ni entrenar mucho para encontrarse con buenas sensaciones en pista.Es de esos pocos elegidos que tienen tan buen tacto con la pelota que pueden prescindir de los entrenamientos durante un Grand Slam sin que eso les afecte en la pista. Sin ir más lejos, en este Roland Garros apenas necesitó un par de partidos para mostrar su mejor versión pese a que aterrizó en París con sólo cuatro encuentros en las piernas en toda la gira de tierra batida.
"Como habéis visto, me considero una persona que no necesita entrenar todos los días para coger buen ritmo. Muchos habéis visto que en los Grand Slam hay días de los que no juego en los que no entreno y no me juega una mala pasada. No sabría decirte por qué, pero no soy un jugador que necesita muchos partidos para coger su buena forma", reflexionaba al respecto el propio Alcaraz durante este Roland Garros. Y por eso, el día antes de la gran final, mientras su rival se machaca, el pasea por los jardines de Versalles.