ROLAND GARROS

La extraña infancia de Korda, el nuevo obstáculo de Alcaraz: "Su padre no le permitía jugar en pista dura"

Hijo y hermano de deportistas, el estadounidense se enfrenta este viernes (20:15, en Eurosport) a Alcaraz en la pista central de Roland Garros.

Sebastian Korda golpea una derecha durante su partido de segunda de Roland Garros. /AFP
Sebastian Korda golpea una derecha durante su partido de segunda de Roland Garros. AFP
Nacho Encabo
Sebastián Varela

Nacho Encabo y Sebastián Varela

París.- Petr Korda fue campeón del Open de Australia en 1998 y alcanzó el número dos de la ATP. Se casó con Regina Rajchrtová, también tenista y que llegó a ser la número 26 de la WTA. Juntos tuvieron tres hijos. La mayor, Jessica, nació en 1993, se dedicó al golf profesional y ocupó el puesto 11 del ranking mundial. La segunda, Nelly, de 1998, superó a su hermana en todo porque es campeona olímpica, doble ganadora de majors y además fue nº1. Después, en el año 2000 nació Sebastian. "Yo soy el peor atleta de la familia", dice el chico que se enfrentará este viernes a Carlos Alcaraz en la tercera ronda de Roland Garros (20:15 en Eurosport).

De momento, nadie puede quitarle la razón por esa afirmación. A sus 23 años es el número 28 de la ATP y sólo ha levantado un título menor en su carrera, el ATP250 de Parma en 2021. Pero tiene una proyección para quizás, algún día, poder cambiar por completo esa frase y decir: "Yo soy el mejor atleta de la familia".

Así por lo menos lo cree su padre. "Si no encuentro una forma de arruinarlo, Seba será mejor que yo", le dijo Korda padre al hombre que tiene en cartera a toda la familia, el chileno Patricio Apey, según reveló el propio agente en una entrevista con Clay.

El nexo de Radek Stepanek

Petr Korda, que se retiró en 1999 tras dar positivo por nandrolona meses después de su título en Australia (el rival de aquella final, el chileno Marcelo Ríos viene reclamando desde entonces que le nombren campeón), nació en Praga y representó a República Checa. Sus hijos nacieron todos en Estados Unidos y compiten bajo bandera americana. Pero Sebastian sigue teniendo un profundo nexo con el país de sus antepasados.

La historia es curiosa: cuando se retiró, Korda padre fue el entrenador de Radek Stepanek, uno de los mejores jugadores checos de las últimas dos décadas, y ahora es el propio Stepanek el que se sienta en el box de Sebastian. De hecho, una de las razones por las que Seb se decantó por la raqueta fue por ver un partido en directo del virtuoso Stepanek.

"Elegí el tenis después de ver a Radek con mi papá en el US Open 2009 en una sesión nocturna en la Arthur Ashe contra Djokovic. Estadio lleno y un ambiente espectacular. Me enamoré de la energía del público, de la manera en que se juega el deporte, de lo mental que es", decía Korda en enero de 2023 en Australia.

"A Sebi le tocaba ir a un campamento de hockey sobre hielo y esa vez dijo: 'No quiero ir, quiero jugar tenis como Stepi!'", señaló por aquel entonces Stepanek, doble campeón de la Copa Davis. "Petr puede dormir tranquilo, no le voy a inyectar a Sebi nada diferente de lo que yo aprendí de él. Yo tengo su ADN tenístico. Sebi siempre fue un hermano menor para mí, él me mira como su hermano mayor. Es una cosa muy linda de la vida que el círculo esté funcionando. Estoy feliz de ser parte de esto, con una familia de deportistas tan única, donde la relación entre los hermanos es tan especial".

Radek Stepanek, cuando ganó la Davis en 2013 con República Checa.  REUTERS/Stoyan Nenov
Radek Stepanek, cuando ganó la Davis en 2013 con República Checa. REUTERS/Stoyan Nenov

La infancia de Korda, en arcilla

La infancia tenística de Korda fue un tanto extraña. Pese a que sus padres habían sido tenistas profesionales, nunca quisieron forzarle a que la raqueta fuera lo suyo. "Arranqué a jugar tenis más tarde que el resto. Varios comenzaron a los tres, cuatro o cinco años. Yo a los 10, porque me gustaba el hockey sobre hielo", dice Korda. Pero aquel partido en la Arthur AShe le hizo abrir los ojos y ahí fue cuando Petr y Regina se pusieron manos a la obra.

Pero Korda senior tenía una cosa clara: si el pequeño Sebastian quería ser algún día un buen tenista, tenía que jugar sobre tierra batida. "Él tenía métodos locos. Por ejemplo, no le permitía a Sebastian jugar en cancha dura. Máximo un torneo al mes. Él lo hacía entrenar en tierra porque quería que aprendiera realmente a jugar tenis", recuerda Apey en su entrevista con Clay.

Los Korda vivían en Bradenton, Florida, muy cerca de la academia de Nick Bollettieri y en uno de los estados donde más clubes de tenis hay por metro cuadrado. Pero en casi todos, la mayoría de las pistas son duras. Por suerte, cerca de su casa había unas canchas de arcilla y ahí fue donde Korda empezó una carrera que este viernes le lleva al templo de la tierra batida: la Philippe Chatrier y nada menos que frente a Carlos Alcaraz.