ROLAND GARROS

La liberación de Sara Sorribes tras seis meses de calvario: "Perdí la ilusión, la motivación y las ganas"

La española logra su primera victoria en un Grand Slam casi un año después de superar una rotura de escafoides que la destrozó mentalmente.

Sara Sorribes, durante su debut en Roland Garros 2023. /EFE/EPA/CAROLINE BLUMBERG
Sara Sorribes, durante su debut en Roland Garros 2023. EFE/EPA/CAROLINE BLUMBERG
Nacho Encabo

Nacho Encabo

París.- De repente, el escafoides del pie derecho de Sara Sorribes hace crack. Se lo ha roto, pero ella lo sigue intentando y juega dos partidos más hasta que se da cuenta de que no, que ya no puede. Así comienza un calvario que dura seis meses, con dos visitas al quirófano, muchas semanas de muletas y demasiadas horas en el diván. Su cabeza no podía soportar una vida sin raqueta.

"Fue muy difícil porque perdí la ilusión, la motivación y las ganas y yo soy una persona que se guía por eso. Pensaba: 'Ostras, si no me apetece ver tenis, si no me apetece entrenar, si no me apetece hablar de tenis, igual significa que no me va a apetecer volver'. Aceptar eso fue lo más complicado", se confiesa Sorribes en Roland Garros un rato después de conseguir una de esas victorias liberadoras.

La española ha vencido en la primera ronda a la francesa Clara Burel por 7-6 (7-0) y 6-2 y ha vuelto a saborear una victoria en un Grand Slam casi un año después. En 2022 se perdió Roland Garros por una fisura en la costilla -"Vine cinco horas a desapuntarme", recuerda- y después, en septiembre, en Parma, llegó la rotura del escafoides. Tres meses con muletas y mucho trabajo después, reapareció en el circuito en abril y ahora disfruta de su momento en París. Pero no puede olvidar todo lo que ha sufrido.

"Para mí lo más duro fue aceptar que iba a ser tanto tiempo parada, porque yo tiendo a pensar que me voy a recuperar muy rápido. En este caso no era así, el hueso tenía su tiempo de recuperación y me costó aceptarlo. Ese primer mes y medio fue lo más duro", explica Sorribes.

«Luchaba todos los días contra mi cuerpo»

La castellonense es una persona muy inquieta y enseguida quería hacer ejercicios. "¿Puedo ir al gimnasio a hacer abdominales?", preguntaba a su entrenadora, la extenista Silvia Soler-Espinosa, y a su fisioterapeuta, Blanca Bernal. La respuesta era clara: no. "¿Y a hacer pesas?", insistía ella. Pero tampoco. "No me dejaban hacer nada. Me decían que lo mejor para el hueso era estarse quieta, con la bota y sin hacer nada. Para una persona como yo que me digan 'cuanto menos hagas, mejor'... Yo luchaba todos los días contra mi cuerpo hasta que lo acepté".

Sólo quedaba esperar a que el hueso se recuperara solo. Para acelerar algo el proceso, se sometió a dos tratamientos de células madre en el quirófano, pero la espera fue muy larga. Estuvo tres meses con muletas y cuatro sin coger una raqueta. A principios de enero volvió a salir a la pista, pero a hacer ejercicios muy básicos, y dos semanas después ya estaba sin la bota, cogiendo sensaciones.

Su regreso fue el 3 de abril en Bogotá, siendo la 106 de ranking -un año antes estaba en el puesto 32, su mejor clasificación- y desde entonces ha sumado 11 victorias y cinco derrotas, un récord nada desdeñable tras seis meses de parón. Ahora, en Roland Garros, vuelve a soñar y vuelve a ser feliz en un Grand Slam. "Siento que vuelvo a tener la ilusión al 200%", dice Sorribes. El jueves, a volver a soñar.