TENIS

Rublev no se contiene, destroza la raqueta y se va de Barcelona en primera ronda como en Montecarlo y en Miami

El tenista ruso, muy nervioso y contradictorio todo el partido, no levanta cabeza desde que insultó a un juez de línea en Dubai.

Andrey Rublev, en el Real Club Tenis de Barcelona, Conde de Godó. /GETTY
Andrey Rublev, en el Real Club Tenis de Barcelona, Conde de Godó. GETTY
Alberto Martínez

Alberto Martínez

Después de perder los dos últimos torneos en la primera ronda, tanto en Miami como en Montecarlo, el Barcelona Open Banc Sabadell-Trofeo Conde de Godó debía ser la resurrección de Andrey Rublev. El tenista ruso, número 8 del ránking ATP, jugaba en casa, en las instalaciones del Real Club Tenis de Barcelona, y en teoría el estadounidense Brandon Nakashima (nº 88) no debía suponer un contratiempo. Pero lo fue. Y de los grandes. De aquellos que sacan de quicio al ruso y activan ese temperamento que ya le ha jugado malas pasadas, la última este mismo 2024 en Dubai cuando fue sancionado por insultar a un juez de línea.

No le rodó la pelota a Rublev, quien desde el comienzo se vio amenazado. Ya en la previa, en un rutinario entrenamiento ante Nadal, había perdido por un doble 6-1, aunque el propio manacorí le restó importancia a ese resultado. "Fue una práctica solo", comentó. Pero las sensaciones del tenista ruso, entrenado por Fernando Vicente, al que le pierden estas acciones, no fueron las mejores ante Nakashima, que con un juego muy eficaz, llevando la iniciativa y aprovechando los errores de Rublev, empezó a demarcarse en el marcador hasta llevarse el primer set por 6-4.

El ruso empezó a salirse del partido. Hablaba solo, se lamentaba, incluso golpeó en dos ocasiones la raqueta contra la pista central del Godó, en una ocasión un tanto surrealista justo antes de recibir un saque de Nakashima. Al final, perdió el primer set y el partido se encaminó hacia un territorio peligroso. Y el estadounidense no le perdió el pulso, por lo que el segundo set fue abocado a un tie break que aprovechó para llevarse el encuentro y dejar a Rublev en la cuneta de nuevo (6-4 y 7-6).

Rublev golpeó hasta en seis ocasiones la raqueta contra el suelo hasta que la deformó. Silbado por los espectadores, que esperaban entusiasmados el final del partido para ver el regreso de Nadal, se marchó a las primeras de cambio. El tenista no levanta cabeza desde el incidente de Dubai y de una debilidad, la mental, que le impide crecer en el ránking.

Una multa de 33.500 euros por insultar a un juez en Dubai

Después de un comienzo de temporada ilusionante, había sido cuartofinalista en el Open de Australia, todo se torció en el torneo de Dubai en las semifinales ante Alexander Bublik. En una acción del juego, insultó supuestamente en ruso al juez de línea en el 6-5 del segundo set. El ruso fue descalificado por la ATP y desposeído del dinero ganado en premios en el torneo (145.000 euros) así como de los puntos. Pero Rublev reclamó y finalmente solo fue multado con 33.500 euros.

Aquel incidente dio la vuelta al mundo y contrasta con lo que dicen los compañeros del tenista ruso, que destacan que es una de las personas más queridas del circuito pero que se transforma cuando juega y cuando las cosas no le salen como él quiere. Él mismo lo ha reconocido en numerosas entrevistas ("todo el mundo tiene un lado débil, y el mío es el mental", comentó), pero no es capaz de controlarse. De hallar la paz necesaria que necesita y que en Miami, Montecarlo y Barcelona ya le ha costado despedirse a las primeras de cambio. La sorpresa inaugural del Godó.