TENIS

El "caso Battaglino" destapa la peligrosidad de ciertas reglas del tenis: "Lo del clostebol es diabólico, hay que cambiarlo ya"

Los abogados de Stefano Battaglino, sancionado cuatro años por un positivo por clostebol, hablan con Relevo. Trazan un paralelismo con Jannik Sinner y critican el sistema antidopaje del tenis.

Stefano Battaglino, suspendido cuatro años por dopaje. /Instagram/Battaglino
Stefano Battaglino, suspendido cuatro años por dopaje. Instagram/Battaglino
Julio Ocampo

Julio Ocampo

"Las cosas podían haber ocurrido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron de ésta". Así reza el inicio de El camino, la tercera novela de Miguel Delibes. Hay algo de ese universo ácido en la vida de Stefano Battaglino, quien ha terminado por acatar los acontecimientos como una realidad inevitable y fatal. Sí, él también, como Jannik Sinner, dio positivo por clostebol, concretamente durante un torneo en Casablanca.

Era 2022, y entonces comenzó un largo y rocambolesco peregrinar judicial que terminó con un nadar para morir en la orilla. Sanción de cuatro años que ahora, por vez primera a un medio español, tratan de diseccionar sus abogados: Antonio Borello y Guido Gallovich. La sentencia, más que una injusticia, la ven como una oportunidad para modificar una ley que está dilapidando el tenis. Un encomio al cambio antes que eclosione todo. La última llamada antes del Big Bang.

Porque esta vez no. La coartada del fisioterapeuta que, presuntamente, le dio un masaje sin guantes durante el torneo marroquí esta vez no funcionó. Aquí comienza y termina todo. Lo que viene después son las vísceras, los órganos de un caso ya embalsamado cara al público. "A nosotros, como defensa, el fisio nunca nos respondió. Intentamos contactarle, pero nada. No apareció en el juicio de primer grado, pero sí cuando recurrimos al TAS. Negó los hechos", afirman de forma rotunda antes de centrarse en los claroscuros de una sustancia hoy en el ojo del huracán. "Para cualquier deportista, el clostebol está prohibido tanto fuera como dentro de la competición. Tolerancia cero. Es un esteroide. Una premisa, sin embargo… Hay algunos fármacos, como pomadas o spray, que se comercializan sin receta. En Italia hay uno, y se llama Trofodermin, y es tan de uso común como la aspirina. Su principio activo es cicatrizante. También usada en Sudamérica, es fácil ser contaminado incluso por un contacto indirecto e involuntario con la sustancia. Hay estudios sobre esto, y ratifican que la transmisión a nivel cutáneo es fácil e intensa. Es decir, si alguien se unta un dedo, da un masaje y luego se lava las manos… En dicho dedo permanece algo al menos diez días, y puede haber transmisión en contacto con otras personas", reconocen conjuntamente.

"Es necesaria una atención exhaustiva para él y solo para él. Es tan vulnerable que debería ser una excepción el hecho de revisar la ley aquí. Es diabólico, parecen los tiempos del covid, cuando era imposible demostrar dónde, qué día y quién te pegó el virus"

Abogados de Battaglino

La historia es tan fina, sutil y delicada que incluso puede matar, como la espada o los versos. Sometida a un sinfín de especulaciones, clichés o arrebatos mediáticos, a menudo -como en las mejores historias de Hollywood- se ha preferido una buena trama en detrimento de la verdad, que Borello y Gallovich tienen clara. "El problema de Stefano es que, según los jueces, fue incapaz de reconstruir la dinámica por la que su organismo fue contaminado con esa sustancia. En otros procedimientos fue sencillo, porque había un familiar con ese medicamento prescrito para curar una quemadura, y éste podía haber positivizado otras personas… En este caso no se dio esa situación. ¿Sabes? Creo que no se conoce bien la letra pequeña de esa pomada, que incluso tiene un equivalente para animales. Sí, si un perro tiene una herida, y yo le acaricio puedo resultar positivo. Piensa en un deportista, que incluso puede chocar la mano a un aficionado sin saber nada… O si va a un baño por donde ha pasado otra persona que lo usaba -por un motivo X- en sus partes íntimas. No hay certezas de nada, pero los estudios dicen que puede haber contagio así también", argumentan sobre una situación tan promiscua y enrevesada que recuerda a Chernóbil o a los fastos más ardientes de cualquier pandemia. Una de esas narró de manera hermosa Albert Camus. No hablaba de virus, sino de almas que al desnudarse parecían demonios.

La ITIA le ofreció un pacto

La encíclica que sin querer escribió Stefano Battaglino, efectivamente, podía haber sido de otra manera, pero fue así. Es difícil enfrentarse, retar al destino. "Dio negativo antes de ese torneo, luego presupuso que fue ahí cuando entró esa sustancia en su cuerpo. Lo cierto es que no hay pruebas fehacientes. Pudo haber contacto con el fisio, quien en el TAS dijo haber usado guantes y ser ajeno al fármaco. Insisto que el problema es no haber podido trazar todo. Es el motivo por el cual fue acusado de asunción voluntaria, y eso son cuatro años de sanción. En algunas organizaciones antidoping se habla de acciones culposas, es decir, negligentes pero exentas de culpa. En este caso puede haber carencia de atención o cautela, pero no voluntariedad de infringir la ley. Es un mundo, y se ve en la pena final: si en el primer caso puede ser un máximo de dos años, el segundo son cuatro", explican de forma persuasiva, siempre tratando de poner en cuarentena el principio de intencionalidad que creyó el juez. "Luchamos para evitar esa condena por violación de la ley incidiendo que es ridículo todo, sobre todo teniendo en cuenta la tipología de la transmisión basada en la praxis del fármaco". No hubo manera, y el resultado ya se sabe. La horca deportiva.

Es curioso… Con Battaglino se aplicó, en realidad, un dogma muy acorde con estos tiempos convulsos, narcotizados y llenos de parodia, donde se despacha libertad en jaulas, donde se tiraniza todo… Incluso la felicidad. El tenista italiano (era número 760 del mundo en 2022) resultó positivo por una concentración irrisoria en la orina: "0,2-0,4 nanogramos por milímetro aproximadamente. Nada de nada. Piensa que Stefano no toma integradores ni medicamentos por miedo a todo esto ya. Luego, sí, nos ofrecieron pactar la pena, como a Sinner. No hubo acuerdo con la ITIA, quien lo solicitó a través de un tribunal londinense. Según el razonamiento anterior, queríamos dos años o menos". ¿Y ellos? "Tres, pero no aceptamos porque era como reconocer voluntariedad. En este primer grado, Stefano dijo que era inocente, que pretendía ir hasta el final en el TAS. La AMA, por su parte, lo consideró intencional. Nos han tomado el pelo. Hay que cambiar la regla, la norma, porque el clostebol es fácilmente transmisible por vía epidérmica. En estos casos, debería ser la Fiscalía quien compruebe y verifique la intencionalidad, y no al revés. Es una locura", subrayan con ímpetu.

El argumento en sí, tiene miles de aristas, que además se encuentran en las antípodas de lo que ha vociferado la opinión popular, siempre entonando lacónicamente frases contrapuestas como "doble rasero", "la justicia no es ecuánime", "si Sinner no hizo nada no entiendo lo de los tres meses", "uno tiene mejores abogados que otro" … Los abogados de Battaglino, ante este frenesí mediático, optan por escarbar e ir más allá de la aparente metástasis. Sí, ellos analizan y hacen la autopsia a la célula que marchitó todo. Siempre de cara, y reivindicando honestidad. "En términos generales, no queremos escudarnos en que si un índice de positividad es irrisorio es que no se ha dopado mucho o nada. No. Con esteroides, por ejemplo, si uno consume ingentes cantidades, y el control es en diez días, es posible que los índices sean bajos, mínimos. Quiero dejar claro que no hemos buscado en esto un atenuante, una coartada. El clostebol -expandido en miles de fármacos de uso común- es un mundo aparte. Es necesaria una atención exhaustiva para él y solo para él. Es tan vulnerable que debería ser una excepción el hecho de revisar la ley aquí. Es diabólico, parecen los tiempos del covid, cuando era imposible demostrar dónde, qué día y quién te pegó el virus. Pero sí, quiero remarcar que una cantidad mínima en un análisis no es indicador de nada ni exime a ningún atleta. Es todo más complicado". Es como entender que el odio cruel es también una forma de amar. Mucho más grande, y bella, que la apatía o la simple indiferencia. Otra opción es quedarse impávido, presto a verter improperios a diestro y siniestro, delante del cuerpo embalsamado que dibuja esta historia. La de Battaglino; no la de un Papa.

Sinner, al contrario

Cuando Sinner está cerca de volver tras su acuerdo con la AMA, a su homólogo azzurro (a punto de cumplir 27 años) todavía le restan dos años. Son inevitables las comparaciones, pero sostenidas en otros terrenos alejados de la prisa, la superficialidad, el escándalo o la provocación. Es el espacio en que pretenden moverse siempre Antonio Maria Borello y Guido Gallovich. "Leamos Jannik al contrario. Ha explicado a la ITIA cómo entró en su cuerpo el clostebol. Además, se desmarcó de cualquier responsabilidad o imprudencia al reivindicar su cuidado, reserva y precaución al advertir con atención a todo su staff de las obligaciones antidoping. Lo pudo explicar para defenderse. ¿Por qué él tres meses? No por tener mejores abogados, sino precisamente por mostrar la 'route of ingestion'. Si no, estás muerto. Lo de Stefano ha sucedido muchas veces, pero esto sale ahora con lo de Sinner. Por eso incido en explicar bien todo". Para, precisamente, proceder con una hipotética enmienda al reglamento. "Pudimos apelar en el Tribunal de Suiza, pero no queríamos otro baño de sangre. En Lausana terminó todo. Allí el TAS dijo que podría ser que Stefano dijera la verdad, pero la normativa era esa".

Jannik Sinner, durante el último Open de Australia.  DAVID GRAY / AFP
Jannik Sinner, durante el último Open de Australia. DAVID GRAY / AFP

La sensación general en el entorno Battaglino es de rabia, desconsuelo e impotencia, y esto no esconde un deseo de imprecar a Sinner. Más bien todo lo contrario. "Nuestro químico dice que el clostebol puede entrar en la orina en media hora, y allí permanecer muchos días. Con este medicamento concreto, es imposible doparse y tener efectos benéficos en una actividad deportiva. Además, cambiando de tema, en el circuito que se movía Stefano no había la atención de las mejores galas. No podía pagarse un staff propio. La mayor parte de los fisios trabajan sin guantes, y son los del torneo en sí", recalcan.

La última pregunta es pertinente, sobre todo porque en medio de la fragorosa maraña es paradójico que no hayamos podido ver siquiera un árbol con nitidez. "De Sinner se ha dicho todo, pero jurídicamente no se explicó bien el caso. ¿Por qué la AMA impugnó la sentencia? Bien, porque la total exención de culpa no vale, no cuadra si la positividad deriva del cuerpo técnico (es indirecta). No se le sanciona por doping, sino por haber elegido ese staff concretamente. Pero sí, quizás no haya interés en lo jurídico sino solo en lo humano. Creo que la AMA impugnó por eso. Esta es la norma. Ni el sistema está marchito ni es corrupto… Mucho menos que sus abogados son mejores que nosotros. No. Se ha aplicado todo en base a reglas discutibles, que son las existentes", espetan.

Puede parecer absurdo, pero la gran prueba de que no haya habido tratos de favor es precisamente la absolución de Sinner (suspensión de tres meses mediante) y la condena de cuatro años a Battaglino. Otra cosa son los ejes vertebrales que sostienen ciertos ángulos muertos de la justicia, en este caso deportiva. Aquí lo hacen con muletas.