WTA ROMA

Caos en Roma: final femenina de madrugada, abucheos y una campeona que tuvo que reclamar su trofeo

Rybakina venció a Kalinina, que se retiró por lesión. La lluvia forzó que el partido comenzara a las 23:00. La organización, perdida en la entrega de premios.

Rybakina posa con Kalinina tras la final del WTA de Roma./AFP
Rybakina posa con Kalinina tras la final del WTA de Roma. AFP
Jonás Pérez

Jonás Pérez

Elena Rybakina se coronó como campeona del WTA 1.000 de Roma en la final ante la ucraniana Kalinina, después de que esta tuviera que retirarse por lesión. Lo que debía ser una fiesta del tenis en uno de los trofeos más importantes antes de la llegada de Roland Garros, se convirtió en un caos organizativo que las jugadoras se tomaron con humor. No así el público, enfadado por la gestión del torneo, que concluyó en su cuadro femenino más allá de la medianoche.

Roma continúa sin contar con pistas cubiertas, por lo que su programación depende de las condiciones climatológicas. Así, el torneo ha ido aplazando sin parar encuentros por las lluvias en Italia y ha forzado a toda costa el mantenimiento de los plazos marcados. Con consecuencias, claro. Este sábado jugaron Tsitsipas y Medvedev la semifinal del cuadro masculino a las 16:25 de la tarde, pero acabaron de noche debido a que hubo que suspender el partido por las inclemencias meteorológicas.

De este modo, la final femenina dio comienzo a las 23:00 de la noche, una hora impropia de un partido de élite. Los problemas físicos de Kalinina jugaron a favor de la organización, ya que el duelo por el título concluyó de forma prematura. No obstante, no pasó inadvertido para el público, que abucheó a los organizadores cuando posaban junto a Rybakina.

Entonces, estos desaparecieron, jaleados por la grada en cada intervención, y dio inicio la ceremonia de trofeos. En estos casos, lo más habitual es que la jugadora derrotada hable en primer lugar. No fue así. Más allá de eso, se dio una escena casi tan cómica como indignante. Cuando Rybakina debía recibir el trofeo de campeona, la propia organización del torneo no sabía cómo tenía que proceder.

Fue la propia tenista la que se acercó a la copa de campeona e hizo el gesto, riéndose, de cogerlo antes de que se lo entregaran. Finalmente, una de las trabajadoras lo levantó y se lo acercó a su nueva dueña, que tenía gesto de perplejidad. Ocurrió pasada la medianoche, ya con poco público en las gradas y tras una programación que no previó la lluvia y que lo pagó con un enfado generalizado.

Rybakina valoró esto tras su triunfo: "Seguro que han sido dos semanas realmente extrañas para mí. Con el retraso de la lluvia, me iba a dormir siempre muy tarde, despertándome casi por la tarde. No fue fácil, fue un día muy largo. Al principio estaba bien, esperando. Después de cuatro horas... Realmente difícil. Pero lamentablemente así es el clima".

Deportividad total entre Rybakina y Kalinina

La final dejó una imagen poco habitual: una de las contendientes tuvo que retirarse por lesión. Fue Kalinina, que afrontaba el partido con la ilusión de ser su primer gran reto en un WTA 1.000. La jugadora, por ejemplo, nunca ha superado la tercera ronda en un Grand Slam. La imagen fue conmovedora. Tras anunciar que no podía seguir jugando, se levantó de su asiento y acudió a abrazar a Rybakina, entre la ovación del público.

Era la primera vez que enlazaba cinco victorias consecutivas y ya de por sí podía considerar un éxito su final en Roma. No obstante, eran naturales sus lágrimas, tras ver tan cerca la gloria y chocar contra un muro en forma de lesión. Su problema físico despertó un espíritu de deportividad sobre la tierra batida.

Vukov, entrenador de Rybakina, se retiró de su banquillo para acudir al de Kalinina y felicitar a Anton Korchevskiy, técnico de la ucraniana. Un gesto que también fue reconocido por el público, solidario y generoso con las jugadoras, pese a su enfado con la organización.

Las jugadoras también se reconocieron entre sí. Así se pronunció Rybakina: "Quiero desearle a Anhelina una pronta recuperación, es una buena amiga mía. Estoy feliz por todos sus resultados. Deseo que sigas adelante. Felicidades a ella y Anton (su entrenador). Tenéis que seguir. Ojalá puedas recuperarte para Francia (Roland Garros)".

La ucraniana también elogió a la campeona y agradeció a Italia los gestos que había tenido con ella y su país: "Siento mucho no haber podido jugar. Yo estaba tratando de esforzarme lo máximo posible. Quiero felicitar a Elena por todo lo que ha hecho este año. Es realmente inspirador. Gracias a Italia por apoyar a Ucrania. Significa mucho".

Un cruce de elogios y deportividad que estuvo por encima de una caótica organización, que cerró el cuadro femenino de madrugada, sin casi público, con abucheos de por medio, entre la lluvia y con la insólita imagen de una campeona reclamando su trofeo. Rybakina y Kalinina firmaron una extraña final en la noche del sábado en Roma.