US OPEN

La cara oculta de la remontada imposible de Djokovic: "Es un mensaje muy potente a futuros rivales"

Con su victoria frente a Djere, ya es el miembro del Big Three que mejores estadísticas tiene en remontadas después ir perdiendo 2-0 en sets.

Djokovic celebra su remontada sobre Laslo Djere. /REUTERS
Djokovic celebra su remontada sobre Laslo Djere. REUTERS
Nacho Encabo

Nacho Encabo

Aunque el VAR y los descuentos están llevando al fútbol a un terreno desconocido, el tenis sigue siendo el deporte más impredecible de todos: uno en el que entras a la pista y no sabes si vas a estar 50 minutos, dos horas o tres días. Como no hay un reloj que marque el final, la posibilidad de una remontada, por muy imposible que parezca, siempre está ahí. Que se lo digan si no a Novak Djokovic, que este viernes volvió a escapar cuando estaba atado de pies y manos.

El campeón de 23 Grand Slam iba 6-4 y 6-4 abajo ante su compatriota Laslo Djere en la tercera ronda del US Open y acabó ganando los últimos tres sets por 6-1, 6-1 y 6-3 para meterse en los octavos del último grande del curso tras casi cuatro horas de batalla. "Es uno de los partidos más difíciles que he jugado aquí", dijo el serbio después de un partido que acabó a las 2 de la mañana en Nueva York.

Hace años, en ciertos corrillos del tenis a veces había la sospecha de que Djokovic, cuando se sentía muy fuerte, se dejaba llevar en algunos partidos para ponerse a prueba, para retarse a sí mismo antes de las rondas importantes. Quizás fuera así en el pasado, pero ahora, con 36 años y a pocos pasos de levantar su 24º Grand Slam, cuesta imaginarse que Nole decida jugar a la ruleta rusa. Lo que está claro es que una remontada de estas características siempre tiene dos caras.

La cara positiva de la remontada

Por un lado, está el lado positivo: Djokovic sale reforzadísimo mentalmente. Fíjense en el Real Madrid y en aquella Champions increíble en la que se construyó una coraza a base de heridas. Cuanto más daño le hacían, más fuerte se sentía y más posible parecía lo imposible. Con Djokovic -al igual que con Rafael Nadal- sucede algo parecido.

"Creo que he enviado un mensaje al resto de participantes. Y es que todavía puedo jugar cinco sets bien entrada la noche", señaló el balcánico en la rueda de prensa posterior. "Remontar un partido en el que estás 2-0 siempre envía un mensaje fuerte a los futuros rivales. Pero al mismo tiempo, prefiero una victoria en tres sets. Espero volver a esa senda en el próximo partido".

La cara oculta de la remontada

En esa última reflexión de Djokovic está la otra cara de una remontada de estas características. Ir perdiendo 2-0 ante uno de los mejores del ranking entra dentro de una lógica incluso cuando juegas bien, pero que te ocurra frente al número 38 de la ATP, el caso de Djere, es un indicativo de que algo has hecho mal por mucho que Djokovic se deshiciera en elogios hacia su rival al finalizar el encuentro.

Es la octava vez que Djokovic remonta una desventaja de 2-0 y es el que mejor estadísticas tiene en ese sentido de entre los miembros del Big Three

"Jugó impresionante, creo que nunca le he visto jugar a este nivel. Estaba sintiendo la bola extremadamente bien. Estuvo atacando y había preparado el partido muy bien tácticamente", añadió un Djokovic que se enfrentará este domingo en octavos al croata Borna Gojo, una de las grandes sensaciones del US Open.

El espejo del baño, el secreto de la remontada

Después de perder el segundo set, Djokovic se marchó de la pista y se fue a los vestuarios de la pista Arthur Ashe. Necesitaba pensar, recapacitar, animarse. Y se puso frente al espejo del baño. "Tuve una conversación conmigo mismo. Estaba muy enfadado y muy agitado y molesto por el resultado y por mi juego. Tenía que forzarme a mí mismo, a levantarme, a levantar mi espíritu. Ya lo había hecho varias veces en mi carrera y funcionó".

Efectivamente, no es la primera vez que Djokovic remonta una desventaja de dos sets. El serbio se ha visto 2-0 abajo en 34 partidos y ha conseguido remontar en ocho ocasiones. Eso equivale a un 23,5%, el mejor porcentaje de los miembros del Big Three. Roger Federer tiene un 20,4% (9 remontadas de 44 posibles), mientras que Rafael Nadal tiene un 16% (4 remontadas de 25 posibles). El rey en esa estadística es Andy Murray, con 11 remontadas de 44 posibles, un 25,5%.