US OPEN

Carlos Alcaraz despierta del sueño ante Medvedev y se queda sin final con Djokovic

Cae en cuatro sets por 7-6 (7-3), 6-1, 3-6 y 6-3 a las puertas de la final en Nueva York y no podrá repetir el título de hace un año.

. /MIKE SEGAR/Reuters
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Nacho Encabo

Nacho Encabo

"Hay gente que gana a Novak, hay gente que gana incluso a Rafa en tierra batida, que es casi imposible. Con Carlos es lo mismo. Para ganarle tengo que estar a un nivel de 11 sobre 10". Daniil Medvedev no da puntada sin hilo y siempre deja buenos titulares ante los micrófonos. Pero esa frase que pronunció el miércoles fue mucho más que un titular: fue una declaración de intenciones, de que había aprendido la lección. ¡Y vaya que sí!

El ruso hizo pedazos el sueño de Carlitos en Nueva York, lo destronó en semifinales con un inapelable 7-6 (7-3), 6-1, 3-6 y 6-3 y de paso privó al planeta tenis de un nuevo Alcaraz-Djokovic. La del domingo no será la final soñada y habrá que esperar para ver de nuevo al español y al serbio con las espadas en alto.

Djokovic había cumplido con su parte unas horas antes, pero Alcaraz se encontró con un muro infranqueable en Medvedev, un tenista que cuando está inspirado no tiene grietas. No hay que fiarse de su estilo destartalado y poco ortodoxo: es un tenista descomunal. Que se lo digan si no a Djokovic, que en 2021 estaba a un partido de completar el Grand Slam y perdió ante él la final del US Open. O que se lo digan a Nadal, que tuvo que protagonizar la remontada de su vida en la final de Australia 2022 para poder tumbarle.

Si alguien no sabía por qué algunos de sus compañeros le apodan el pulpo, este viernes quedó más que claro sobre el cemento del estadio Arthur Ashe. Tiene las piernas y los brazos tan largos, llega a tantas bolas, te enreda de tal manera... sólo le falta escupir tinta. Y tinta fue lo que sudó, y de lo lindo, Alcaraz. Inabordable en todo el torneo, el español se vio por primera vez desarbolado y por muchos momentos sin opciones.

El enfado de Alcaraz

"¡Para qué seguir así! Llevo un set y medio que se las estoy dejando a huevo", se regañaba a sí mismo mediado el segundo set, después de perder el primero en el tie break y de entregar su saque en el inicio del nuevo parcial. Pese a que había empezado el partido enchufadísimo, el español dejó escapar dos pelotas de break con 2-1 a favor en la primera manga y Medvedev fue carburando poco a poco hasta que sacó toda la artillería.

Valiente y agresivo, algo extraño en él, dio un paso al frente en el tie break. Y como la confianza en el tenis lo es casi todo, Medvedev se creció y Carlitos se encogió. El segundo set duró un suspiro. Alcaraz estaba perdido y necesitaba reaccionar. Se marchó unos minutos al vestuario, enfrió un poco el partido y cuando volvió a pista era otro. Tenía por delante un desafío inédito: nunca antes había remontado una desventaja de dos sets. Tenía que intentarlo.

Reaccionó, se apuntó el tercero y empezó mostrando sus garras en el tercero. Pero tras desperdiciar tres pelotas de break en el 1-1, el partido entró en un terreno peliagudo para el español. Sus turnos de saque duraban una eternidad y los de Medvedev iban a la velocidad del rayo.

El partido se le escurrió de las manos en el sexto juego del cuarto set. Ya sin red alguna, Alcaraz se puso 40-15 con su saque, pero no pudo cerrar el saque pese a tener siete pelotas para ello. Luchó hasta el final, salvado tres match points, pero ante el cuarto ya nada pudo hacer. El sueño neoyorquino se apagó.