WIMBLEDON

El fan del City que se agarra al 'Efecto Guardiola' en Wimbledon

Liam Broady se convirtió en el protagonista del jueves tras eliminar a Casper Ruud en 2ª ronda.

Liam Broady ha celebrado su victoria al más puro estilo 'Grealish'./REUTERS
Liam Broady ha celebrado su victoria al más puro estilo 'Grealish'. REUTERS
José M. Amorós

José M. Amorós

Londres-. Son poco más de las 17:00, es la hora del té en Wimbledon, pero no hay nadie haciendo cola en las teterías de las instalaciones. El recinto guarda un misterioso silencio, que mezcla la tensión y la ilusión. The Hill, 'La Colina', está a rebosar de aficionados británicos delante de la gran pantalla gigante de la pista 1.

De repente, el All England Club empieza a rugir. Todo el mundo salta de alegría, se abrazan y celebran como no lo han hecho en todo el torneo hasta la fecha. El motivo de la alegría: Liam Broady, número 142 del mundo a sus 28 años, acaba de eliminar al noruego Casper Ruud, cuarto cabeza de serie y finalista de Roland Garros.

Este británico, natural de un pueblo del sur Mánchester, acaba de lograr la mejor victoria de su carrera y lo celebra como un gol de Jack Grealish: Dedos índices a sus orejas y a escuchar la locura de la grada. El gesto no es casualidad. Broady es un apasionado seguidor del Manchester City y ahora se siente como un ganador de la Champions. "Podemos decir que es el mejor equipo del mundo y ya no hay debate, ¿verdad?", dijo nada más entrar en rueda de prensa después de su debut.

Detrás del éxito de Broady, el tenista reconoce que está la filosofía de Pep Guardiola: "Leí un libro que se llama 'El Efecto Guardiola' (Álex Martín, 2012) y encontré cosas fascinantes. Creo que en el deporte de élite hay cosas útiles de otros deportes que puedes coger". El City parece conocer su afición y cada año, unos minutos antes de su primer partido en Wimbledon, le manda un mensaje deseándole suerte a través de las redes sociales. "Estoy agradecido de que estén atentos a mi carrera igual que yo soy aficionado del equipo".

La foto en la máquina de preservativos que terminó con una casa vendida

La carrera de Broady no ha sido fácil. Era una de las mayores promesas del tenis británico cuando apenas era un niño. Fue entonces cuando una noche de fiesta de su hermana Naomi, también gran promesa del tenis local, cambió todo. La joven se fotografió en plena discoteca agarrando una máquina de preservativos y la compartió en sus redes sociales. La imagen corrió como la pólvora en los círculos del tenis y la estricta Federación Británica (LTA) tomó una medida drástica: retirar toda ayuda a la jugadora.

La decisión fue un golpe duro para la familia, que vio como se podía truncar el sueño de su hija. La indignación de Simon, el padre, fue tal que decidió que su hijo Liam tampoco contaría con las ayudas que le otorgaba la federación para su futuro como tenista. Las rechazaba por el comportamiento con su otra hija.

Esto no significó el final de la carrera deportiva de los Broady y solo fue el principio de una carrera de obstáculos que ha llegado hasta este jueves en Wimbledon. Los padres decidieron vender su casa y empeñar todo su patrimonio para que los pequeños de la casa pudieran seguir jugando al tenis y tuvieron la oportunidad de llegar al profesionalismo. La calidad de Liam atrajo muchas llamadas de la LTA para que se incorporara a los prestigiosos centros de alto rendimiento, pero él y su familia tenían claro que no querían escucharles.

"Mamá, estate tranquila"

Su buena pinta empezó a confirmarla en 2010 levantando el título de dobles en el torneo junior de Wimbledon. Un año después, el gran pelotazo para una joven promesa inglesa: fue capaz de llegar y jugar la gran final júnior en la pista 1. Los británicos, ansiosos de jugadores exitosos en su Grand Slam, se ilusionaron con su nombre. Después, volvió a repetir final en el US Open unas semanas después para confirmar su progresión.

Pero ahí quedó, como a tantos otros tenistas, le costó dar el salto a la élite y ha divagado durante años en nivel Challenger. Los recuerdos en el primer nivel apenas nos llevan a 2016, cuando disfrutó de su gran día enfrentándose, en partido de 1ª ronda, a Andy Murray en la central de Wimbledon. En sus 14 años de carrera ha ganado algo más de un millón y medio de euros (según datos de ATP), una cifra respetable pero recordemos que su familia se empeñó del todo para que llegara a ser profesional.

Ahora, ya en la época de quitarse la barba para parecer joven — "He tenido que afeitarme porque fui a un pub y me dijeron que no tenía que enseñar mi carnet... ¡porque me echaban 35 años!", ha confesado en rueda de prensa—, está en una de esas semanas que dan sentido al sacrificio. "Mamá, ya he ganado 80 de los grandes esta semana [85.000 euros], así que relájate", le ha dicho Liam a su progenitora antes de saltar a la central para jugar ante Ruud.

Al final, delante del micrófono y ante unas gradas a rebosar, le ha vuelto a pedir que "esté tranquila". Con su victoria de hoy, ha confirmado 131.000 euros a la cuenta familiar. En la grada, junto a su madre, estaba su hermana Naomi visiblemente emocionada.