Paula Badosa tiene los problemas en vía de solución, ahora tiene que creérselo
La jugadora se ha mostrado en Wimbledon físicamente más fuerte, ágil y rápida que en los últimos meses, con eso está mucho más cerca de la meta.

Londres.- Lo de la derrota de Badosa fue una cuestión de un ramillete de puntos. Cuatro menos consiguió que Vekic. Dos o tres decisiones mejorables, una o dos bolas que se van por milímetros, un poquito más o menos de viento. La mínima expresión de una derrota no deja de ser una derrota. Y Badosa, que es bastante emocional, no iba a dedicar ni el mínimo esfuerzo a aparentar que el tema no es grave.
Vekic victorious 🇭🇷🔥
— Wimbledon (@Wimbledon) July 7, 2024
The Croatian seals an emotional victory over Paula Badosa 6-2, 1-6, 6-4 in a brilliant display to reach the quarter-finals 🥲#Wimbledon pic.twitter.com/GNOSJO2At8
Ha hecho un muy buen torneo, especialmente dadas las circunstancias, pero en el tono de voz y en su rictus serio dejaba ver que con eso no es suficiente. "Me voy a quedar con lo positivo, es lo que me caracteriza, seguir luchando, ha sido un buen torneo es mi tercera vez en cuarta ronda, voy a seguir viniendo más años y a ver si algún partido puedo dar un paso más que eso", dice en la primera pregunta en castellano de la excepcionalmente breve rueda de prensa. La última que dará en Londres.
Badosa cuando se pone delante de un micrófono siempre se autodefine como una luchadora, como alguien capaz de pasar los malos momentos. Cuando Paula mira al espejo ve eso, una guerrera que no teme y que siempre está dispuesta a embarcarse a la próxima batalla.
La percepción que muchos tienen de ella desde cerca y lejos es algo discrepante. Su carrera no ha sido un dechado de estabilidad sino una línea con dientes de sierra, momentos en los que ha sabido ser feliz con su manera de jugar y otros en los que se ha visto arrastrada por el río sin casi ser capaz ni de pedir ayuda.
Algo hay de cierto, sin embargo, en eso que dice que es capaz de volver. Porque, de hecho, esta semana ha vuelto. Su juego ha sido muy bueno, en ocasiones excelente, se ha merecido ir ganando partidos y ha sido capaz de entender y arreglar momentos adversos. No ha ganado, ni siquiera está en los cuartos de final, pero el cómputo general puede ser muy positivo.
Badosa, que tiene mucho talento, no está tampoco en el rango de tenistas que puede sacar resultados sin estar al 100%. Forma parte de la élite si se habla de 15 o 20 jugadoras, pero las dos o tres mejores, las que pueden cometer errores y a pesar de todo imponerse, viven en una planta más arriba del edificio del tenis mundial.
En algún momento de esta semana la española ha dicho que se está encontrando mejor físicamente. No solo por la lesión de la espalda, que por supuesto, es lo básico, sino también en cuestiones de condición física de base. Aunque no lo hubiese dicho, se habría notado igual.

El trabajo físico
El tenis tiene muchos análisis posibles, y hay uno bastante manido que le da toda la importancia a lo que pasa en la cabeza de los jugadores. Cuando un jugador o jugadora falla con frecuencia se entiende que está descentrado, que no sabe ganar, que un exceso de emocionalidad o de ansiedad reina en su juego. Pues vale.
Ahora bien, Badosa, que en ocasiones ha sido presa de esos comentarios, no ha sufrido de eso en este torneo. Y el hecho de estar mejor de piernas cambia muchísimo cualquier interpretación. Uno de los problemas en Paula era que, durante meses, no era capaz de moverse bien por la pista. Llegaba tarde a las bolas y al verse agobiada por el ritmo se desquitaba con golpes que muchas veces se iban. Trataba de acortar los puntos porque esa era su mejor opción, pero esa agresividad no es su mejor versión, ella es mucho más capaz si puede construir el juego, si es capaz de aguantar intercambios.
Para eso se necesita físico, y en eso la Badosa de Wimbledon se parece más a una atleta completa, bien definida y rápida, que las otras versiones de la misma jugadora que se han ido sucediendo los últimos meses. Es cierto que un problema de espalda como el que ha tenido es un lastre importante que acompaña y mediatiza. No deja entrenar con normalidad, lo cual es mortal para la condición física, y además desajusta y desequilibra todo el cuerpo. Badosa dice que no se ha ido del todo y que tiene que convivir con ello, pero esto es un círculo vicioso o virtuoso, según se afronte. Si cuida mucho el físico, la alimentación, está liviana y fuerte, la espalda hará menos daño y todo será mucho más sencillo.
"Madrid, fue un punto de inflexión, eso sí que fue de verdad un punto de inflexión, tocar fondo. Desde ahí llevo jugando partidos buenos, perdiendo contra las mejores del mundo. Creo que a ella [a Vekic] la considero en esta superficie una de las mejores. Están siendo partidos de nivel alto todos los que estoy perdiendo. Me falta ese paso, pero viniendo de donde vengo, creo que de momento la dinámica está siendo buena", señalaba, dentro de su enfado, en su despedida en Londres.
Es decir, ella en el fondo también lo ve, cree que algunas de las escaleras ya están desplegadas y ahora solo queda subirlas para semana tras semana, estar donde tiene que estar. Ser Paula Badosa no es sencillo, porque tiene truco. Su camino hasta arriba no lo hará con calma, esta semana se ha podido ver que la organización, el público o la prensa la observaban mucho más que al común de los mortales. Ella dice que le gusta, aunque es un punto más de presión para una jugadora que no siempre ha disfrutado en ese sentido.
Todos quieren que le vaya bien, Badosa es un faro en el tenis femenino, una jugadora carismática, de juego alegre y muy estético, que es capaz de traspasar el público del tenis e interesar a otros colectivos. No es la única en esa situación, le pasa también a Emma Raducanu o a Naomi Osaka -con todas las diferencias, Badosa no ha ganado un grande como la inglesa y desde luego tampoco cuatro como la japonesa-, tenistas que no solo aportan lo puramente deportivo sino que también son capaces de reforzar la imagen del tenis más allá. Y quien crea que esto es superfluo es que no sabe cómo funciona el mundo.