TENIS

30 años de datos avisan: se acabaron las excusas para ningunear el tenis femenino

El circuito de la WTA es visto desde hace años como sinónimo de inconsistencia, con muchos cambios en el ranking y con sorpresas en cada torneo. Pero, ¿es cierto? Vamos a ver qué dicen los datos.

Aryna Sabalenka besa la copa del Mutua Madrid Open 2023. /EFE/Chema Moya
Aryna Sabalenka besa la copa del Mutua Madrid Open 2023. EFE/Chema Moya
Nacho Encabo
David Acosta

Nacho Encabo y David Acosta

El tenis masculino ha vivido su época de mayor esplendor en las dos últimas décadas con el dominio abrumador de Rafael Nadal, Roger Federer y Novak Djokovic, el famoso Big Three, acompañados de escuderos de lujo como Andy Murray, Stan Wawrinka o Juan Martín del Potro.

En el otro lado de la balanza, en el circuito había una sensación mayoritaria de que el tenis femenino era mucho menos regular. Que las mujeres no eran tan estables como los hombres, que siempre había más sorpresas en los cuadros femeninos, que subían y bajaban de ranking a mucha más velocidad. "El tenis femenino es más inconsistente que el masculino", era un mantra que se repetía. En efecto, los datos avalan esa teoría, pero también dicen que algo está cambiando en las últimas temporadas...

"Hace años había gente que decía que éramos una vergüenza, que deberíamos jugar mejor. Ahora somos incluso más consistentes que los hombres"

Iga Swiatek Número uno del ranking

Lógicamente, durante los años mozos -que fueron muchos- de Nadal, Federer y Djokovic, el circuito masculino tenía casi siempre a los mismos protagonistas. El Big Three ha ganado 61 de los 71 Grand Slam disputados desde 2005, cuando Nadal conquistó su primer Roland Garros. En el mismo periodo ha habido 30 campeonas en el circuito femenino.

¿Cómo medir la consistencia?

Pero la consistencia de un circuito no se puede medir únicamente en los títulos de los grandes. Sería injusto por dos razones: primero, porque son únicamente cuatro torneos al año; y segundo, porque los hombres tienen un colchón extra en esos torneos del que no disponen las mujeres. El hecho de que los Grand Slam se disputen al mejor de cinco sets en el cuadro masculino y al mejor de tres en el femenino es una ventaja para los mejores tenistas de la ATP. Si los Grand Slam masculinos fueran al mejor de tres sets, Nadal no habría ganado Wimbledon 2010 ni Roland Garros 2011 ni el Open de Australia 2022.

Entonces, ¿cómo se mide la consistencia de un circuito? En Relevo hemos analizado algunos datos que ayudan a entender la regularidad y la estabilidad de los tenistas. Por un lado, hemos revisado todos los cuadros de Grand Slam y de ATP/WTA 1000 desde 1990 para ver en cuántos top ten del momento había en la ronda de cuartos. También hemos buceado para ver cuántos campeones diferentes ha habido cada año y también el número de cambios que ha habido en el número uno por temporada. Y los datos reflejan un cambio de tendencia desde la pandemia.

'TOP TEN' EN CUARTOS

En este primer gráfico se aprecia claramente la irrupción del Big Three a mediados de los años 2000 y cómo en los 90 el circuito femenino era mucho más consistente gracias a tenistas como Steffi Graf, Monica Seles, Arantxa Sánchez Vicario o Martina Hingis. La WTA siguió por encima de la ATP en esta estadística en el primer lustro de los 2000 con la llegada de las hermanas Williams.

Sin embargo, desde el año 2005 la curva la ATP empieza a subir y todavía no ha vuelto a sus niveles previos a Nadal y Federer. Sin embargo, desde hace ya un lustro la ATP ha perdido consistencia y en este 2023 las curvas masculina y femenina están a punto de encontrarse, algo que no ocurre desde 2008.

CAMPEONES DIFERENTES

En esta segunda tabla aparece el número de campeones diferentes que ha habido cada año en los Grand Slam y los ATP/WTA 1000. Aquí se vuelve a observar la misma tendencia, con las mujeres dominando los años 90 y el principio de los 2000. Otra vez la llegada de Federer, Nadal y Djokovic coloca al circuito masculino como el más consistente a partir de 2004. Para la posteridad quedará el año 2013, cuando los cuatro grandes y los nueve Masters 1000 se los repartieron tres jugadores: Nadal, Djokovic y Murray. En este 2023, la estadística está empatada por el momento, algo que no ocurre desde 2007.

CAMBIOS EN EL NÚMERO UNO

En este último gráfico se puede observar el número de cambios que ha habido cada temporada en la cima de los rankings de la WTA y de la ATP. En este apartado, se ve más igualdad entre los dos circuitos. Quedan reflejados claramente los años del Big Three, con la curva masculina por debajo de la femenina desde 2004 hasta 2014. Desde 2004 hasta la pandemia hubo 20 cambios en el número uno de la ATP por 44 en el de la WTA. Desde entonces, en el nº1 masculino ha habido siete cambios (dentro de dos semanas habrá otro) y en el WTA uno.

Iga Swiatek es la número uno desde abril de 2022 y por ahora lo tiene asegurado un mes más. Así respondía a Relevo en el Mutua Madrid Open cuando se le preguntó por la consistencia de ambos circuitos: "Hay gente que dice que el tenis masculino es más bonito y que pueden hacer más porque son física y biológicamente más fuertes. También había gente hace años que decía que la WTA no era consistente y que éramos una vergüenza, que deberíamos jugar mejor. Pero ahora yo creo que somos incluso más consistentes que los hombres". Razón no le falta.