VELA

Derrotar a un hombre, a un amigo y a los clichés sobre el físico: el reto olímpico de Silvia y Nico

Silvia Mas busca una medalla olímpica compitiendo contra patrones masculinos en 470, una de las pocas clases mixtas del calendario.

Silvia Mas y Nico Rodríguez, en plena acción /Int. 470 Class
Silvia Mas y Nico Rodríguez, en plena acción Int. 470 Class
Nacho Gómez

Nacho Gómez

Silvia Mas es una barcelonesa de 26 años que ha pasado toda su vida entre velas, barcos y nudos marineros. Su padre, David, es un gran regatista que, además, se gana la vida como comerciante del sector náutico. Sus tres hermanos son también regatistas, aunque uno de ellos, Luis, saltó a la fama pasajera como concursante de Operación Triunfo. El chaval es un músico cojonudo, pero le llovieron más palos que a una estera en OT porque en su Instagram tenía una foto con el rey emérito tras una jornada de navegación, en una demostración maravillosa de la capacidad destructiva de la redes.

Pero bueno, volvamos a nuestra protagonista. Silvia es una de las mejores navegantes del mundo de su generación. Representó a España en los últimos Juegos de Tokio en 470 junto a Patricia Cantero, pero no consiguió medalla. Y eso que era una de nuestras opciones más claras, ya que venía de ser campeona del mundo en su clase, pero esa semana no le fue bien. Su personalidad le ayuda; es muy competitiva y muy perfeccionista, además de tener un olfato para leer el viento y una pericia a la caña difíciles de encontrar.

"Se me quedó una espinita clavada, pero visto con perspectiva fueron cuatro años muy buenos. Al final como tras cada derrota hay dos caminos: levantarse y seguir luchando o bajar los brazos, y uno siempre quiere más, con lo que ahora hay que intentar conseguirlo a la siguiente. Es otro aprendizaje para afrontarlo de manera diferente", rememora Silvia.

Para conseguirlo a la siguiente se ha metido en un camino tan complicado como atractivo. Y, si hay alguien que puede lograrlo es ella. Para los Juegos de París, ha habido un cambio radical en su clase, el 470. Ya no hay categoría masculina por un lado y femenina por otro, sino que se han agrupado en una clase mixta con un tripulante de cada sexo. Y Silvia Mas es la patrona de un equipo que ha formado con Nico Rodríguez como tripulante, que además viene de ganar la medalla de bronce en Tokio junto a Jordi Xammar, pero que tuvo que separarse de Jordi con este cambio de clase.

Precisamente Xammar, junto a Nora Brugman, va a ser su principal rival para representar a España en los Juegos, ya que en la vela solo se permite la participación de un barco por clase. Además de ser grandes amigos, comparten incluso entrenador, el argentino Juan de la Fuente, con lo que la lucha por estar en Francia (concretamente en Marsella, donde estará el campo de regatas de la vela) va a ser la definiciónn de fratricidio llevada al extremo. "Es muy positivo que españa tenga dos equipos potentes, es una lucha que hace que los dos subamos mucho de nivel con respecto a otros paises", lee positivamente Silvia, aunque habrá cosas duras. Cuando decidan, por ejemplo, qué información compartir con sus amigos, porque llegará un punto en el que haya que combinar la cordialidad con la rivalidad. Difícil.

A principios de septiembre compitieron en el Europeo de 470, su primera gran cita en el camino olímpico. Xammar y Brugman lograron la plata y probaron una vez más que están en posición de luchar por medallas en los Juegos. Pero Silvia y Nico, que compitieron por primera vez juntos por una lesión de Silvia, acabaron en una excelente quinta posición, siendo el primer barco clasificado con patrona femenina. La batalla ya está abierta.

Esta lucha abierta es una de las mejores pruebas de que la vela se está convirtiendo poco a poco en uno de los oasis del deporte mundial donde las mujeres y los hombres compiten en igualdad de condiciones en la misma línea de salida. Siempre han existido especialidades deportivas que permitían la batalla entre sexos en igualdad de condiciones, como la hípica, pero eran un caso aislado que representaba un porcentaje bajísimo de la ecuación. Además de la superioridad física de los hombres, siempre ha habido cierto aire de condescendencia incluso en disciplinas en las que la fortaleza física no es un factor desequilibrante, lo que ha hecho que el proceso de unir a ambos sexos en la línea de salida no haya sido un camino de rosas.

El Nacra fue la primera clase en la que se abrió el camino, pero de momento los veleros con patrón masculino han dominado la especialidad. Pero en el 470, la calidad de Silvia a la caña puede llevarle a romper clichés e incluso el molde entero, ya que si consigue sincronizarse con un gran proel como Nico podrían estar el año que viene peleando por ganar el Mundial frente a barcos patroneados por hombres.

Los mejores patrones y patronas

Pese a ello, Silvia mantiene la prudencia: "Sinceramente Nico y yo hemos empezado hace muy poco y tenemos mucho trabajo por delante. Lo que está claro es que la flota de 470 ha subido el nivel porque nos hemos juntado los mejores patrones y las mejores patronas. Yo estoy super contenta con Nico. Físicamente el hombre y la mujer somos diferentes y tiene que haber adaptaciones dentro del barco, son más kilos al trapecio de los que estaba acostumbrada a llevar. Lo mismo le pasa a él, pero a la inversa; tenemos incluso que cambiar el material porque la configuración de los pesos es diferente, pero estoy muy ilusionada y con muchas ganas".

Nico también se muestra encantado con el cambio. "Al final las bases de la navegación son las mismas. Una de las cosas que más nos sorprendió a los dos es que íbamos totalmente en el mismo camino, las diferencias son muy pequeñas. El mayor hándicap es acostumbrarnos a los pesos corporales, cambian mucho las maniobras, y ahí es donde tenemos mucho trabajo para adaptarnos. Pero el potencial lo tenemos. Aquí hay mucha materia prima", sentencia.