El Olimpo espera al Real Madrid
El equipo blanco busca la undécima Copa de Europa ante un Olympiacos de autor.

Kaunas.- Esta Euroliga es la de los clásicos para el Real Madrid. Primero fue Obradovic, el entrenador más laureado del Viejo Continente. Después el Barça, en el choque de los dos gigantes del baloncesto español. Y ahora, en la final (19:00 hora peninsular, DAZN) le llega el turno a Olympiacos para volver a vivir la final más repetida en la historia de la Euroliga. Un choque de matices con el premio más importante: el trono de la Euroliga y la entrada al Olimpo tras la competición más dura que se recuerda.
Sobre las tablas del Zalgiris Arena los dos supervivientes a estos Juegos del Hambre que ha sido la competición continental. Un duelo al que los dos aspirantes llegan tras 40 partidos (34 de liga regular, cinco de playoffs y la semifinal) disputados a cuchillo y que marcará la temporada de uno y otro. En el caso del conjunto de El Pireo porque sería la confirmación de un proyecto liderado por Georgios Bartzokas. Y en el caso del Real Madrid supondría el espaldarazo definitivo para Chus Mateo en un curso plagado de curvas y dudas.
Será la cuarta final entre Olympiacos y Real Madrid. Y el balance es favorable para los españoles con dos triunfos (Zaragoza 1993 y Madrid 2015) por uno de los helenos (Londres (2013). Sin embargo, el conjunto rojiblanco se aferra a lo vivido esta temporada, donde se han impuesto en los dos partidos de una liga regular en la que terminaron como el mejor equipo de la Euroliga gracias a la dirección de Bartzokas, Entrenador del Año, y la puntería de Vezenkov, MVP de los primeros 34 partidos de la competición.
Pero eso ya forma parte del pasado. Lo que importa es el hoy. El momento. Y ahí es donde el Madrid ha mostrado su mejor cara esta temporada de la mano de un imponente Edy Tavares. El pívot es el hombre de esta Final Four. Ha crecido todavía más para paliar las bajas de Deck y Yabusele y ha sabido controlar sus manos y su carácter para no tener problemas ni con las faltas ni con los árbitros: "Yo siempre intento cuidarme lo máximo posible. Al no estar Vincent es obvio que voy a tener que jugar muchos minutos. Tengo que mentalizarme", aseguraba el jugador más determinante de Europa. "La mentalización es estar preparado para las faltas que te puedan pitar o las que no, aunque a mí me lo puedan parecer. Mi objetivo siempre es estar en el campo".
Su presencia se antoja fundamental hoy para frenar a Moustapha Fall (2,18 según la ficha oficial) y para llevar de nuevo la manija del equipo de Chus Mateo. Un técnico que busca su primer título continental como entrenador. Pero, sobre todo, que intenta encontrar el reconocimiento que muchas veces le ha faltado durante la temporada. Las dudas sobre su proyecto y los resultados, a pesar de haber ganado el 75% de sus partidos, no han sido el mejor aval para el madrileño que, sin embargo, ha logrado situarse a un paso de la gloria.
"Ganar o perder es parte del juego pero dejarnos la vida por hacerlo lo mejor posible forma parte de nuestra historia"
Entrenador del Real Madrid"Ganar o perder es parte del juego pero dejarnos la vida por hacerlo lo mejor posible forma parte de nuestra historia y eso no va a faltar nunca. Trataremos de hacerlo lo mejor posible ante un oponente muy difícil de batir. Tendremos nuestras opciones y trataremos de hacerlo, que nadie dude de la entrega de este equipo", aseguraba el técnico en la previa de un choque que, para bien o para mal, marcará su trayectoria en el banquillo blanco.
Enfrente tendrán a un Olympiacos que llega como el conjunto más sólido de Europa. Un equipo que ya la temporada pasada se quedó a las puertas de la final tras caer en el último suspiro ante el Anadolu Efes y que ha llegado a Kaunas para consolidar el proyecto de un Bartzokas que ha sabido dar a su equipo esa pátina de conjunto sólido y sin fisuras que no pudo aplicar en su época en el Barcelona.
"Se trata de controlar las emociones, porque el baloncesto es un deporte que tiene muchos altibajos, una montaña rusa de emociones", aseguró el técnico heleno en la previa de un choque clásico ya en esta última ronda del torneo. Un último peldaño antes de coronar el monte Olimpo y en el que muchos héroes se han tropezado, quedándose sin el premio de la gloria.
Superioridad en las gradas
La batalla de Kaunas no sólo se vivirá en la cancha. También se verá en las gradas. Y ahí los griegos parten con una clara ventaja. A los 4.000 hinchas helenos que vivieron el duelo de semifinales se unirán cerca de 1.500 que han viajado desde Atenas para ver la final y animar a su equipo. El rojo y el blanco volverán a ser los colores dominantes en un Zalgiris Arena donde los aficionados del Madrid ya tuvieron problemas en el primer partido.
Los aficionados blancos se quejaban de que el sector de la grada por el que habían pagado estaba ocupado por aficionados del equipo de El Pireo y que tuvieron que reubicarse en sitios vacíos durante ese choque. "Nos hemos tenido que recolocar donde hemos podido", contaban miembros de la peña Bersekers a Relevo para describir lo sucedido. "Son abonos de 319 euros y nos hemos tenido que perder casi tres cuartos del partido buscando soluciones y un sitio donde sentarnos". Un problema que hoy esperan que no se repita en lo que debe ser la gran fiesta del baloncesto europeo.