La cara B del regreso coruñés a la élite del baloncesto 16.800 días después: un técnico talismán entre sospechas y una palabra tabú
Diego Epifanio consuma su tercer ascenso a ACB con tres equipos diferentes tras superar unos inicios duros por su pasado en Breogán.

El Leyma Coruña, a falta de cumplir con los trámites burocráticos obligatorios para estar en la máxima categoría del baloncesto español, ya es ACB. La ciudad herculina ha tenido que esperar más de 16.800 días para volver a saborear un ascenso a la máxima categoría del baloncesto español. Fue un 5 de mayo de 1968 cuando el desaparecido Bosco llegaba a la Primera División, donde apenas duró una temporada.
Algo que ahora quieren superar sus herederos del Leyma que, por fin, han visto hecho realidad lo que llevan peleando 11 años. En 2013 el equipo coruñes volvía a la segunda categoría del baloncesto español -de la que ya era un clásico- y desde ese momento se convirtió en un candidato perenne al ascenso a la Liga Endesa. Hasta en siete ocasiones el equipo gallego había disputado los playoffs. Y siete veces se había quedado en la orilla. Hasta ahora.
El equipo ha consumado el sueño de toda una ciudad y lo ha hecho de la mano de un técnico que parece talismán, pero que comenzó discutido su aventura en La Coruña cuando firmó por el equipo herculino en 2022. Diego Epifanio llegaba como talismán para los ascensos tras haber conseguido subir con el San Pablo Burgos en 2017 y con Breogán en 2021. Parecía el entrenador ideal para intentar acometer el ascenso, pese a las dudas que pudiera generar entre la afición.
Precisamente ese pasado lucense de Epifanio hizo que algunos hinchas del Leyma Coruña no vieran con buenos ojos su llegada al banquillo de Riazor. Y más tras un inicio irregular. Sin embargo, el preparador burgalés terminó ganándose el cariño de su afición. Lo hizo a base de trabajo, triunfos y con la "humildad" como seña de identidad para conseguir el ansiado ascenso.
"Ha sido una muy buena temporada, hemos hecho muchos méritos para poder celebrar hoy este ascenso. Hay que poner en valor lo que significa esto porque es una competición muy difícil, con muy buenos proyectos", apuntaba un exultante Epifanio todavía a pie de cancha en Melilla, donde se consumó la gesta en la última jornada.
Epifanio apuntó a la "conexión humana" como una de las claves del éxito del Leyma, e incidió en que "la ilusión" y "el esfuerzo" de sus jugadores ha tenido su recompensa para conseguir la palabra que ahora, por fin, se puede decir en el vestuario. Porque hasta ahora hablar de ascenso estaba prohibido dentro de la caseta blanquinaranja.
"No, no lo mencionamos para nada", reconocía Álex Hernández, capitán del equipo, en conversación con Relevo el pasado marzo, cuando el equipo alcanzó una primera plaza que ya no ha soltado hasta el final de la temporada regular. "Es que es muy importante tener los pies en el suelo, siempre. Ser conscientes de que a todos nos hace mucha ilusión el estar arriba. Pero es que esta liga es muy difícil. No podemos volvernos locos", apuntaba un Diego Epifanio que hoy ha cambiado las dudas iniciales por elogios.
Fiesta con los aficionados
Esa misma afición que en un primer momento miraba con suspicacia al técnico burgalés, hoy se rendirá a él y al resto del equipo. "Ahora tenemos muchas ganas de volver a A Coruña para celebrarlo con nuestra gente. Queríamos celebrar el ascenso con una victoria y lo hemos conseguido", sentenció. Pues dicho y hecho.
Los jugadores y el cuerpo técnico del conjunto gallego acudirán esta tarde (19:15 horas) a la explanada de Riazor -la misma que espera mañana al Depor para celebrar otro ascenso- para celebrar junto a la afición una gesta deportiva que llevaban esperando más de 50 años.