Lío morrocotudo en Francia y con España en el horizonte: "Ha sido una bofetada para nosotros"
Shai Gilgeous Alexander lidera la primera victoria de Canadá en la historia de los Mundiales y deja tocado el orgullo galo (95-65).

Yakarta.-Shai Gilgeous-Alexander apunta a todo en esta Copa del Mundo. Tras conseguir el estatus de estrella en la NBA que tanto le ha costado alcanzar, ahora quiere hacer lo mismo a nivel mundial y desde el primer día opta a MVP del torneo con una actuación para el recuerdo: 26 puntos, 13 rebotes y 6 asistencias. Números que le han servido a la Canadá de Jordi Fernández para conseguir su primera victoria en la historia de la competición y para dejar a Francia tocada y muy hundida con una derrota sonrojante (95-65) para una selección que aspira a ganar el campeonato.
El jugador de los Thunder tenía claro por dónde atacar la defensa gala y lo hizo especialmente en el tercer cuarto, cuando rompió el partido ante la falta de movilidad de los interiores galos (8 puntos en ese tercer parcial) a los que, una y otra vez, obligaba a salir de sus dominios para intentar frenarle. Nada sirvió contra un jugador llamado a marcar diferencias y que sonrojó a toda la defensa gala.
"Es una bofetada, pero puede ser algo bueno para nosotros. Ahora tenemos que permanecer juntos. Depende de nosotros volver a ser quienes somos en realidad", aseguró tras el choque un Nicolas Batum que no podía esconder el enfado por una derrota que pone en serio peligro el futuro de Francia en el torneo.

La derrota no sólo deja un 0-1 en su casillero en este Mundial. También deja muy tocado el orgullo de un equipo que dimitió en la segunda mitad de un encuentro que parecía tener controlado en la primera parte.
"Ahora tenemos que permanecer juntos. Depende de nosotros volver a ser quienes somos en realidad"
Este tropiezo deja a los 'bleus' sin margen de error en esta primera fase… y tampoco en la segunda donde, previsiblemente, se encontrarían con España. Ahora Francia tendrá que superar a Líbano y, sobre todo, a Letonia, si quiere estar en una segunda fasedonde se arrastran los resultados del primer grupo. Es decir, que el marcador que hoy ha cosechado cuenta y puede resultar determinante en caso de empates que pueden dar el pase a cuartos de final. Una fase que hace sólo unas horas parecía cercana y ahora mismo es poco menos que una utopía.
La estrella más atípica de la NBA
Y todo por culpa de Gilgeous-Alexander, contra un jugador llamado a marcar diferencias en una NBA que ha tardado años en reconocer su condición, a pesar de que él lo tenía claro desde pequeño.
Su madre Charmaine había competido en los Juegos Olímpicos de Barcelona como velocista por Antigua y Barbuda y quería que su hijo siguiera sus pasos. Sin embargo, Vaughn Alexander, patriarca de la familia, cambió el paso cuando vio a Shai con un balón en las manos. El esférico era una extensión de su cuerpo y su pasión por estar con ese nuevo 'amigo' sobrepasaba cualquier límite.
💥 ¡Imposible cerrar mejor la actuación de Canadá en este debut de Mundial!
— Teledeporte (@teledeporte) August 25, 2023
La selección norteamericano gana ¡de 30! a otra candidata a medalla como Francia. #JaleoMundial pic.twitter.com/7ov1HufR7q
Vaughn supo detectar el talento. Y lo potenció. Primero comprando unos abonos en el hoy llamado ScotiaBank Arena de Toronto. Allí, en una de las últimas filas del pabellón, padre e hijo disfrutaban de Chris Bosh y José Manuel Calderón y un estilo que pronto calaría en el hoy jugador de los Thunder. Un baloncesto diferente basado en el movimiento del balón y en el aprovechamiento de los espacios generados a través de bloqueos y pantallas que terminarían dejando lo más solo posible al atacante. Shai no perdía detalle y guardaba todo en su disco duro.
Más tarde, entre partido y partido de los Raptors, Shai y Vaughn intentaban poner todos esos movimientos en práctica. Lo hacían con la canasta que el padre colocó en lo alto del garaje. El hoy jugador de los Thunder botaba y botaba sobre el asfalto y repetía lanzamientos hasta que le dolía el brazo.
Todo ese trabajo fue dando forma a un jugador diferente, fuera del arquetipo del que parecen salir las estrellas que hoy en día mandan en la NBA. Sin dejar de lado el trabajo físico, Shai no es la figura atlética que domina el juego por su velocidad, su fuerza o su capacidad de salto. El canadiense domina el juego desde la lectura de los espacios, desde el sentido de la anticipación que sabe ver dónde van a estar las pantallas y los bloqueos de sus compañeros y cómo le van a defender sus rivales segundos antes de que esto suceda. Una ventaja de la que ha sabido sacar partido para reclamar su lugar como uno de los mejores jugadores del mundo, como recordó en su primer partido en un Mundial, donde coincidió además con su primo Nickeil Alexander-Walker.