NBA

Josh Hart es el nuevo corazón de estos Knicks ganadores

La llegada del alero ha cambiado al equipo dentro y fuera de la pista. Su reencuentro con Jalen Brunson tiene a los Knicks invictos y con una racha de siete triunfos seguidos.

Josh Hart defiende a Spencer Dinwiddie en el último partido de los Knicks./Reuters
Josh Hart defiende a Spencer Dinwiddie en el último partido de los Knicks. Reuters
Alejandro Gaitán

Alejandro Gaitán

Entre los movimientos de Kevin Durant , Kyrie Irving  y Russell Westbrook, pasó desapercibido un traspaso por debajo de la mesa. Los Knicks traspasaban a Cam Reddish, Ryan Arcidiacono, Svi Mykhailiuk y varias segundas rondas a cambio de Josh Hart en un movimiento a cuatro bandas donde también estaban involucrados los derechos NBA de Ante Tomic, Dani Díez y Bojan Dubljevic. Philadelphia se hacía con Jalen McDaniels y los Blazers recibían a Matisse Thybulle. Ninguno de ellos ha tenido desde el inicio un efecto tan importante como el de Josh Hart en los Knicks.

Exjugador de la universidad de Villanova, en Pensilvania, Hart fue campeón NCAA en 2016. En aquel equipo jugaban, además de Hart y el mencionado Arcidiacono, tres otros jugadores NBA: Mikal Bridges, Donte DiVincenzo y el base titular de los New York Knicks, Jalen Brunson. En el Madison se iban a reencontrar Hart y Brunson, una de las parejas que mejor rendimiento tuvo en la liga universitaria en los dos años que coincidieron. En 2018, ya con Hart en la NBA, los Wildcats volvieron a ganar el torneo nacional. En sus cuatro años universitarios Hart ganó 129 de los 146 partidos que jugó, con varias temporadas firmando solo cuatro derrotas. En los Knicks, por ahora, ha perdido todavía menos. 

La franquicia de Tom Thibodeau suma siete victorias consecutivas, las tres últimas noches antes del All Star y los cuartro partidos después. Utah, Brooklyn en dos ocasiones, New Orleans y Boston en el Madison y tanto Atlanta como Washington fuera de casa. Y Hart ha sido importante en todos ellos, desde el primer día. El alero de Maryland promedia 12,4 puntos por partido en los sietetriunfos saliendo desde el banquillo, aunque está jugando más de 26 minutos por noche, lanzando un 61.2% de campo y un imposible de mantener 63.2% en triples. Con 4,6 rebotes, 2,8 asistencias y 1.2 robos, además. Su mejor versión de siempre.

Hace apenas 15 días, todavía como jugador de los Blazers, sus números eran mucho peores pese a jugar más minutos y como titular. Al lado de Lillard y Anfernee Simons, dos bases que necesitan el balón y cuyo principal talento es el ofensivo, Hart brillaba menos y hacía más trabajo duro (8.2 rebotes, 3.9 asistencias) pero con peores porcentajes de cara al aro. Ahora, con Brunson como líder y guía, puede volver a mirar el aro como hacía en Villanova.

La racha de siete triunfos seguidos es la segunda más larga esta temporada para los Knicks, que llegaron a ganar ocho entre el 4 y el 20 de diciembre, un récord que finalizó contra los Raptors en el Madison. Por aquel entonces, días antes de Navidad, New York dormía sexto en el Este por detrás de los regulares Bucks, Celtics y Sixers, además de Nets y Cavaliers. Ahora, por primera vez desde la primera semana de la temporada, los Knicks han podido subir a la quinta posición superando a sus vecinos, un partido por debajo en la clasificación. Salir de la sexta posición significa evitar a uno de los tres cocos en primera ronda y soñar, por qué no, con clasificar por primera vez a semifinales desde 2012, todavía con Carmelo Anthony como estrella y Mike Woodson como entrenador principal. 

La llegada de Hart a Nueva York ha cambiado la dinámica del equipo, dentro y fuera de la pista. Hemos visto al mejor Jalen Brunson, uno más alegre al reencontrarse con su amigo de la universidad, y no habíamos disfrutado de esta versión de Josh Hart. Y lo más importante, los Knicks ganan. Y lo dijo Stern muchas veces: si los Knicks son buenos, la NBA es un lugar mejor.