EL ANÁLISIS DE LA JORNADA

En Vallecas no puede dormirse ni el mismísimo Real Madrid

Osasuna se aúpa al quinto puesto de la tabla con un fútbol directo y eficaz y el Girona de Míchel crece desde Oriol Romeu.

El Rayo celebra el tanto del triunfo contra el Real Madrid. /GETTY
El Rayo celebra el tanto del triunfo contra el Real Madrid. GETTY
Enrique Ortego

Enrique Ortego

Jornada de cuatro fechas. Eterna. Desde el viernes, donde se vio un gran Girona a las órdenes de Oriol Romeu, hasta el siempre desconcertante lunes, con un Rayo valiente e insaciable que se convirtió en el primer equipo de Primera en ser capaz de derrotar al Real Madrid. Por el camino se pasó por el sábado, donde Osasuna corre y corre y ya es quinto en la tabla. Y por el domingo, donde el Valencia no pudo ganar tampoco a una Real Sociedad con diez jugadores. Lo mismo le sucedió a un Atleti que cada vez es menos de Simeone y desde la orfandad va de mal en peor.

Escrito está desde la temporada pasada, este Rayo de Iraola merece toda la atención posible porque es un equipo distinto, diferente, particular, singular. Sale siempre a ganar sin importarle el rival. Peligroso enemigo para un Real Madrid que ya estaba en el Mundial. Él, no. Sus jugadores. Todos los implicados, menos Asensio. Desde Courtois a Vinicius pasando por los franceses e incluso por Modric y Valverde, poco reconocibles en Vallecas.

OSASUNA

🔁 Da igual cuando lo leas

Quinto en la clasificación con 23 puntos, Osasuna comienza a pisar las sobre las huellas de sus últimas temporadas en Primera. Jagoba Arrasate y su equipo técnico mejoran curso a curso el rendimiento colectivo del equipo y también el individual de muchos de sus jugadores independientemente de su edad. Cada semana que pasa, Osasuna compite mejor y jugadores como Moi Gómez, en un momento de forma espectacular, Aimar Oroz, Kike Barja, David García o Lucas Torró ofrecen mejores prestaciones. La competencia interna de la plantilla se traslada al terreno de juego. Hasta Moncayola, el fijo de los fijos, sabe que ahora le aprietan el puesto.

El técnico ha encontrado en el 1-4-4-1 una versión defensiva del más ofensivo 1-4-3-3 y en los últimos seis partidos ha montado el equipo en base a ese dibujo. El estilo de Osasuna es un libro abierto. Juego directo con gran profusión de pases largos que se multiplica cuando Budimir es la primera referencia ofensiva. Un equipo amplio (laterales) y profundo (interiores), que juega más tiempo en el campo rival que en el suyo y que genera muchas ocasiones de peligro, casi siempre más que el enemigo de turno, aunque luego no las sepa materializar (15 goles favor). No es de elaborar mucho sus posesiones, aunque tiene jugadores de buen pie que tampoco desdeñan el balón.

Osasuna celebra un gol en El Sadar.  GETTY
Osasuna celebra un gol en El Sadar. GETTY

ORIOL ROMEU

🔍 ¡Ojito con...!

Ha cumplido los 31 pero parece como si tuviera más porque su nombre lleva sonando toda la vida. Producto de la cantera del Espanyol saltó al Barcelona. Luis Enrique le dio aire en Segunda B y Guardiola le hizo debutar en el primer equipo. Mediocentro clásico de La Masía, como Milla, el propio Guardiola, Busquets... Oriol Romeu, con Busquets y Mascherano por delante, no vio claro su futuro vestido de azulgrana y en 2011, con 20 años, se fue al Chelsea, que pagó cinco millones de euros. Entre una lesión grave de rodilla que le tuvo apartado del fútbol siete meses, de diciembre de 2012 a julio de 2013, y la presión propia de la Premier buscó en las cesiones al Valencia y al Stuttgart la continuidad que no encontraba en Stamford Bridge. Tampoco se dio. El Southampton llamó a su puerta y allí, durante siete temporadas, se completó como jugador.

Ahora, vuelve a la Liga para sentar cátedra desde Girona. Ha encontrado en Míchel el entrenador perfecto para recuperar su fútbol. Ya no tiene que ser el 'box to box' que pide el Reino Unido, ni saltar siempre a la búsqueda de la segunda jugada. Ahora, vuelve a ser el mediocentro posicional puro de la cantera azulgrana, pero ha aprendido a ganar duelos. Abajo y arriba. Lo demás, lo tenía dentro. Toque y apoyo. Juego en corto. Velocidad de balón. Posicionamiento. El entrenador le ha encontrado hasta dos compañeros de viaje perfectos. A sus lado, Yangel y Aleix respiran fútbol y complementan a un Oriol al que le corre el balón. Con unos años menos a lo mejor el Barça no tenía que irse muy lejos para encontrar el relevo de Busi.

ELCHE

🤦 ¡Vaya día!

"El valor de la historia. La fuerza de un sentimiento". Este es el emblema que se puede leer en la página web del Elche CF. No corren buenos vientos por la capital ilicitana. Indiscutible el mérito que tiene la entidad de caminar por Primera, pero complicado el recorrido que lleva esta temporada. Último, con cuatro puntos, producto de cuatro empates y nueve derrotas, está a la caza y captura del cuarto entrenador del curso. Comenzó Francisco, que había salvado al equipo la temporada anterior. Destituido tras la séptima jornada, contra Osasuna, en la octava, se sentó Alberto Gallego (1-1) para dar paso a Jorge Francisco Almirón. Estuvo cinco encuentros antes de ser también despedido. En espera del nuevo entrenador, ante el Girona se sentará en el banquillo Mantecón, el director deportivo, que la temporada pasada ya pasó por una situación parecida y dirigió un encuentro valle al primer equipo.

¿De quién es el Elche FC? se puede preguntar el aficionado menos experto en la materia. Pues es propiedad de un ciudadano argentino de 51 años que responde al nombre de Christian Bragarnik, que en diciembre de 2019 se convirtió en el máximo accionista de la entidad y que tiene a un abogado local, Joaquín Buitrago, como director del Consejo de Administración. Pero realmente quien manda y bien mandado es él, entre otras razones porque su modelo de gestión es de los presidentes de antes y nada se mueve en el club sin que lo supervise el 'dueño'.

Empresario de éxito y hombre de fútbol -es representante de jugadores- hace tan solo tres meses, Christian era venerado en la Ciudad de las Palmeras. Había logrado estabilizar el club deportiva y económicamente. "Me quieren porque entra la pelotita, cuando no entre ya veremos a ver que pasa...", susurraba entonces a quien le quería escuchar. En esa estamos ahora. Le quieren fulminar. Mientras, para el banquillo suena Bordalás, pero el técnico, que vive cerca, no está por la labor. No cree en milagros.

GATTUSO

🔍 Se ha dicho...

Convengamos todos, sobre todo los documentados en valencianismo, que fulminada aquella 'Bordaleta' que había comenzado la temporada anterior a toda velocidad, la llegada de Gennaro Gattuso al banquillo de Mestalla había inundado de un moderado optimismo el entorno del club. El evidente gancho mediático del técnico, su propuesta futbolística bastante más ofensiva, pero también más desordenada, y el apoyo institucional correspondiente por parte de 'Peter Lim-team' hacían presagiar que el cambio iba a tener un reflejo directo en la clasificación. No ha sido así.

 Este Valencia ofrece mejores sensaciones que resultados. Evidentemente, el juego que se intenta desplegar, con más ocupación del campo contrario, llega más al aficionado medio, pero la realidad es que los números son muy parecidos a los del curso pasado por estas fechas y, además, ahora lleva cinco jornadas sin ganar. No hay partido en el que, tanto colectiva como individualmente, el equipo no cometa errores de bulto que impiden que esas buenas ideas y esas mejores intenciones se plasmen en el marcador.

El técnico italiano agita su pizarra a gritos. Tal y como habla. Su 1-4-3-3, con solo una tentación con la defensa de tres (Sevilla), está plagado de cambios de posicionamiento de los jugadores. En los tres puestos del centro del campo, por ejemplo, ha utilizado cinco hombres distintos en cada posición (incluido Soler antes del traspaso) y por los tres de arriba, dos extremos y un delantero centro, han desfilado hasta siete jugadores. Solo Mamardashvili, Correia y Lino han sido titulares los 13 partidos.

REAL MADRID

📀Mi 'bonus track'

Salir distraído en Vallecas es una temeridad. Y así salieron los de Ancelotti, con el Mundial o las vacaciones en la cabeza. La cara del técnico italiano en la última media hora de partido era la mejor expresión de la decepción. Sus jugadores sabían perfectamente que Fran García dobla siempre por fuera a Álvaro García y que Comesaña siempre llega al borde del área a la espera de los centros de sus laterales. Sabía también, que la presión del Rayo es de las que te mina de verdad. Una docena larga de balones perdidos. De todos. De Thocuameni, de Modric, de Valverde...

Como lo vería Carlo que cambió el posicionamiento de todas las piezas de su centro del campo para irse al descanso con Modric de mediocentro. Situación pocas veces vista. El Rayo jugó bien hasta la batalla sicológica. Entre Balliu e Isi sacaron del partido del brasileño y un Madrid sin Vinicius es un Madrid menor. Y más cuando también falta Benzema. En la segunda parte, Ancelotti apostó por los balones largos y formó un doble mediocentro con Valverde y Tchouameni repartiéndose el ancho del tampoc. Tampoco funcionó. A esas alturas del partido, el Rayo ya era justo vencedor.