NATACIÓN

Adam Peaty, el polémico campeón olímpico vuelve de su retiro espiritual: "Me tengo que convertir en un Dios"

Competirá por primera vez desde su descanso por salud mental tras sus trastornos obsesivos y con la mente puesta en París 2024.

El campeón olímpico Adam Peaty volverá a luchar por su corona mundial en la braza. /British Swimming
El campeón olímpico Adam Peaty volverá a luchar por su corona mundial en la braza. British Swimming
Elia Montoya

Elia Montoya

"Cuanto más dolor puedo soportar, mejor me siento. Se trata de encontrar esa ventaja sobre mi rival y para mí esa es la paz". Estas palabras, que bien podrían estar sacadas de una película, las dijo en 2019 el tres veces campeón olímpico de natación Adam Peaty. El británico siempre ha dejado claro que las ansias de ganar a cualquier persona han sido su mayor motivación para seguir adelante. Pero su cabeza hizo 'click' y tuvo que parar. Hasta ahora.

Tras casi un año sin tirarse al agua en ninguna competición internacional, el plusmarquista debutará en este 2023 en la primera jornada de la Copa Mundial de natación que se disputará este fin de semana en Berlín. Una ocasión de lujo para volver por todo lo alto, pero sin arriesgar demasiado.

Peaty lleva desde finales de 2022, tras su última aparición por una piscina en los Juegos de la Commonwealth en Birmingham, sin aparecer casi por la prensa cuando él siempre ha estado orgulloso de ser un icono mediático nacional. Su nombre suele estar asociado a los adjetivos 'campeón', 'referente' o 'récordman'. Pero últimamente solo acapara titulares problemáticos.

Sus ansias de victoria le ahogan

Siempre le ha costado mantener a raya su obsesión con las victorias. Y es claramente una obsesión, ya que ha llegado a entrenar con más dolor del que nunca se podía imaginar. Su mantra era que si llevaba su cuerpo al límite, y luego más allá, ningún rival podría llegar a superarlo. Le encantaba vencerlos ante millones de espectadores durante un simple entrenamiento a las 6 de la mañana, cuando nadaba hasta que sus músculos se entumecían completamente.

Hasta que llegaron las lesiones y toda una espiral autodestructiva que no le dejaba seguir adelante. El nadador ha reconocido públicamente que ha lidiado con problemas con el alcohol, una grave depresión por una mala situación personal, su trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y la falta absoluta de motivación. "Muy poca gente entiende lo que ganar y el éxito hacen a la salud mental de un individuo", ha comentado en las redes sociales. "No entienden las presiones a las que se someten estos individuos para ganar una y otra vez".

Sentía que no podía mostrarse débil con sus compañeros, rivales y con el resto del mundo porque la percepción que tenían de él de ser de hierro e invencible se vendría abajo. Perdería su 'fama' y fácil de derrotar, por lo que todos los ideales que llevaba construyendo y creyendo durante tanto tiempo no tendrían sentido. Pero su obsesión con la natación llegó a romperle hasta dudar si volvería a tirarse a una piscina de nuevo.

"El ego que hay en mí quiere decir que he transformado la braza, pero la persona que hay dentro de mí quiere decir que no merezco tanto crédito. Yo diría que está a medio camino"

Adam Peaty Plusmarquista olímpico

En estos últimos meses ha conseguido tener un balance entre sus ansias de victoria y su vida personal gracias al trabajo diario, la entrega, motivación y ayuda psicológica. Aunque sabe que le queda un largo camino por recorrer, tiene claro que se encuentra en un lugar seguro y se siente preparado para superar más obstáculos, como la vuelta a las piscinas. En una entrevista en exclusiva que ha dado para The Independent reconoce que está seguro de que "la gente no quiere oír la honestidad de un atleta que ha pasado por el sistema de la exigencia del alto nivel. El bienestar mental y los éxitos son increíblemente difíciles de mantener al mismo tiempo".

Por eso recalca la importancia de que su entrenadora Mel Marshall le haya acompañado durante todo este tiempo. Sin ella cree que no habría llegado a practicar este deporte ni sería el atleta que es hoy. Siempre ha confiado en él y le ha gritado en los momentos en los que debía de centrarse tanto a nivel personal como deportivo: "mi cerebro se dispararía, sería arrogante, como los adolescentes, si no tuviera a alguien que me gritara".

Cada vez está consiguiendo más dejar de lado los comentarios de personas fuera de su entorno, ese ruido que muchas veces ahoga, para solo tener en cuenta la opinión de sus seres queridos. "Depende de lo que la gente piense de ti, así que no puedes influir ni controlar tu legado", explica Peaty. "El ego que hay en mí quiere decir que he transformado la braza, pero la persona que hay dentro de mí quiere decir que no merezco tanto crédito".

Pero no todo se consigue a la primera y todavía se siente débil con algunos inconvenientes. De hecho, hace apenas un mes, la prensa británica comentó que Luke Greenbank, su compañero de la Selección británica y del relevo del 4x100 que dio la plata a Gran Bretaña en Tokio 2021, le pegó un puñetazo en la cara durante uno de sus entrenamientos por unos comentarios ofensivos que el propio Peaty no paraba de decir. Este suceso ha hecho saltar todas las alarmas en la delegación inglesa, ya que pone en peligro el gran relevo de estilos británico de cara a los próximos Juegos.

París, el último paso para convertirse en un Dios

Se perdió el Mundial de Fukuoka, pero ha elegido esta Copa del Mundo como punto de partida para su camino olímpico y volver a ratificar su reinado en los 100 metros braza que corre bastante peligro con los increíbles tiempos que está haciendo Qin Haiyang. El chino ha sido el dominador durante el verano de las tres pruebas de este estilo, la primera vez en la historia que alguien lo consigue en un mismo campeonato, y sus victorias en los Asian Games son la prueba exacta que va a por los récords del mundo de Peaty sin dudarlo.

Está a 8 décimas de lograrlo y ambos van a disputar este fin de semana los primeros cara a cara que servirán de aperitivo para el público alemán. Peaty va a intentar que, mientras su carrera deportiva siga activa, su legado se mantenga intacto. Su preparación para París 2024 ya ha comenzado. 11 meses en los que el balance entre natación, gimnasio, recuperación, salud mental y nutrición lo van a ser todo para él.

Primero tendrá que clasificarse y el primer paso es conseguir marca para el mundial de Doha de febrero. Va a ser un camino difícil, pero cuando llegue quiere dejarse el alma y sin remordimientos. Peaty lo tiene claro: "Cuanto más se acerquen los Juegos Olímpicos, más tendré que convertirme en un Dios".