El copiloto del Rally Dakar que vive bajo las bombas en Kiev
Dmytro Tsyro representa a su país en el Rally Dakar después de meses ayudando a sus compatriotas. Los rusos corren con otras banderas.

Shaybah.- Sus ojos destilan tristeza, de esa que cala hasta el último milímetro de tu ser, de la que te atrapa cada día de tu vida cuando las bombas detienen el tiempo y te trasladan a otra realidad paralela. Los últimos 10 meses, que han sido un vaivén de emociones, desde la frustración a la tenacidad, han supuesto un punto de inflexión en la vida de 41 millones de ucranianos, y, por supuesto, también en la suya. Dmytro Tsyro dudó, pero finalmente accedió a viajar al Rally Dakar y lucir su bandera amarilla y azul con orgullo.
Tiene 46 años y una familia que vive en una Kiev, la capital de Ucrania, que lleva en guerra desde el 20 de febrero de 2022, cuando Rusia, su país vecino, decidió iniciar una ofensiva que solo sus mandatarios entienden. Tsyro, responsable de mobiliario de un hotel, ha estado ayudando a llevar y traer coches con refugiados y voluntarios hacia y desde la frontera con Polonia desde los primeros meses de la guerra y uno de sus hijos, de apenas 19 años, incluso ha tenido que viajar al frente.
De hecho, recuerda cómo los primeros días de la invasión su madre, que vive al norte del país, le llamó asustada. Había tanques al otro lado de la ventana. Tsyro trató de calmarla y le pidió que se quedara en casa, apagase la televisión y se mantuviera lejos de las ventanas.
"No tenemos una buena situación en nuestro país y pensé si venir o no, pero creo es bueno que nuestra bandera esté presente en esta prueba"
Piloto del DakarEs reacio a hablar de la situación de su país, y aún más de la suya personal, su preocupación se trasluce en la mirada que busca el suelo y rehúye la de su interlocutor. "No quiero hablar de política", asegura. "Estamos aquí y estoy contento de estarlo, pero no tenemos una buena situación en nuestro país ahora mismo y pensé durante mucho tiempo si venir o no. Pero creo que es bueno para nuestro país estar aquí, que nuestra bandera esté presente en esta prueba. Para mí es muy importante".
De hecho, no ha podido competir en todo el año hasta los últimos meses, cuando la neerlandesa Anja Van Loon le llamó para incorporarse a su proyecto de debut en el Dakar en un T3 (prototipo ligero). Así, prepararon la carrera juntos disputando la Baja Dubai, donde acabaron quintos de su categoría.

Para poder cruzar la frontera y viajar hasta Arabia Saudí, Tsyro tuvo que pedir un permiso especial. Eso sí, no se quedará ni un día más del necesario y ya cuenta las horas para regresar con su familia a su hogar de Kiev. "Mi familia está allí en Kiev, donde vivimos. Iré de vuelta después del Dakar. Todos están bien, pero es una situación muy complicada, no solo para mi familia, si no para todo el país", reconoce con el corazón en un puño y el gesto contrito.
Tsyro sí acepta lanzar un mensaje para todos los ucranios: "Gente, Ucrania es muy fuerte y queremos la paz, sin duda. Espero que tengamos en poco tiempo esa paz y la situación mejore. Gracias a todo el mundo que nos ayuda, que nos entiende. Un enorme gracias para todos".
En lo puramente deportivo, sueña y trabaja cada día para completar el pleno de Dakar acabados, sería el sexto, después de haber visto la meta en todos desde su debut en 2016. Pero lo complejo de su situación y sus sentimientos estos días de principio de año no acaba ahí.
Los rusos que sí corren el Rally Dakar
Hasta que todo cambió en febrero del año pasado, Tsyro había ayudado a los rusos Denis Krotov y Vladimir Vasyliev como copiloto. De hecho, con el primero logró ser el mejor debutante en 2019 (15º) y con el segundo, un sexto puesto en la general en 2021. Ahora ya no se hablan. Krotov sí ha encontrado una artimaña para estar por quinto año consecutivo en el Rally Dakar, pero Vasyliev ha causado baja.
La Federación Internacional de Automovilismo se mostró contundente desde los primeros meses de la guerra en Ucrania y exigió a los pilotos rusos firmar una carta para poder correr en las competiciones bajo su paraguas. El texto les exige declararse abiertamente en contra de la guerra que su país ha iniciado contra sus vecinos. El caso de Kamaz, la armada rusa de camiones que ha ganado las seis últimas ediciones del Dakar, es un buen ejemplo. Los responsables querían participar este año, pero desde la organización se les remitió a la misiva de la FIA y estos se negaron a firmarla.
"La participación de los deportistas rusos en la próxima edición del Dakar se ve sujeta a la firma del documento de la FIA, que denuncia la operación especial rusa en territorio de Ucrania. En nuestra opinión, el contenido del documento es de carácter político y viola los principios de igualdad para los deportistas. Consideramos que es imposible que se firme este tipo de textos y participar en igualdad de condiciones en la prueba. Nuestra elección es clara, siempre estaremos con nuestra patria, especialmente cuando se encuentra en una situación difícil", aseguró el equipo Kamaz en un comunicado a finales de 2022.

En cambio, en el vivac del Dakar hay estos días varios pilotos y copilotos rusos... pero que corren con otras banderas. Krotov, un empresario ruso habitual en las pruebas internacionales de rally raid como el Dakar, corre con la de Kirguistán. Su copiloto, Konstantin Zhiltsov, en cambio ha optado por la israelí. Hay que recordar que los pilotos compiten con la bandera del país que expide sus licencias y que para ello han de demostrar a la federación nacional que son residentes en su territorio.
"Es necesario correr, si no, pierdes tus habilidades y luego tenemos que parar todo esto juntos. Una carrera profesional en el deporte es bastante fugaz, así que hay que tomar algunas decisiones esenciales", comentó este último en Match TV el pasado septiembre. En el vivac del Dakar, han preferido no hacer declaraciones a Relevo.
El caso de Alexey Kuzmich es algo distinto. Nacido en el territorio de la actual Ucrania, pero ciudadano ruso, se marchó a Emiratos Árabes Unidos hace meses junto a su mujer, de hecho, ya tiene el pasaporte del país. La mitad de su familia es ucrania y la otra mitad, rusa. Vive entre dos aguas y eso se entrevé cuando habla de la situación compleja que viven los dos países y sus ciudadanos.
"Todos sabéis el problema que hay en mi país. No quiero hablar mucho porque tengo a la mitad de mi familia que vive en Ucrania y a la otra en Rusia. Estoy entre dos martillos. La situación es muy mala", asegura.
Aunque inicialmente la bandera de la FIA lucía junto a su nombre en el T4 (vehículo ligero de serie) de Yasir Seaidan, desde los primeros días de rally se la cambiaron por la de Emiratos. Eso sí, como con los otros dos casos anteriores, se desconoce si llegaron a firmar la carta o les valió con presentar licencias internacionales expedidas por países que no fueran Rusia o Bielorrusia.