Ocho meses de guerra silenciosa entre Denis Suárez y el Celta
El jugador abandona el equipo vigués de una forma que jamás imaginó cuando en 2019 aterrizó como una estrella.

El 21 de mayo de 2022 el Celta cerró la temporada con una derrota en Mestalla ante el Valencia (2-0). Aquel día, Denis Suárez disputó los 90 minutos bajo las órdenes de Eduardo Coudet, técnico por aquel entonces del conjunto vigués y uno de sus principales valedores en el club. Ambos sabían que iba a ser la última vez que se encontrarían en un terreno de juego, pero ninguno imaginaba lo que pasaría durante los siguientes ocho meses, muy dañinos para todas las partes relacionadas con la entidad.
Tras aquel duelo en la ciudad del Turia, Denis se fue de vacaciones sabiendo que su futuro estaba lejos de Vigo, del club de su vida y al que había regresado como una estrella en el verano de 2019. El presidente había sido tajante públicamente respecto a su situación: "Si Denis se queda, irá a la grada y no tendré remordimientos". Ambas partes esperaban poder desvincularse durante el pasado mercado de verano con la intermediación de Luis Campos, pero las ofertas nunca contentaron a club y jugador al mismo tiempo.
El canterano arrancó la pretemporada entrenando junto al resto de compañeros, pero pronto quedó claro que no era uno más. El Celta tenía programada una gira por Estados Unidos y México y el propio jugador no se enteró de su ausencia en la expedición hasta el mismo día en el que despegaba el vuelo de ida. Fue al no ver su nombre en una página de papel colgada en el vestuario y su no convocatoria respondía únicamente a una decisión del club, no del entrenador Coudet.
Durante ese tiempo, Suárez se ejercitó en la ciudad deportiva del cuadro vigués junto a los futbolistas lesionados que no pudieron viajar y Santi Mina, apartado del equipo por su condena por abuso sexual. Cuando sus compañeros regresaron del país norteamericano, ambos futbolistas comenzaron a entrenar apartados del grupo, una situación muy incómoda para todo el vestuario.
Fue Juan Carlos Calero, miembro de la parcela deportiva, el que le comunicó que los dirigentes habían tomado la decisión de apartarle. En cada entrenamiento, Denis solo podría realizar el calentamiento junto al resto de compañeros. A partir de ahí, mientras los jugadores completaban tareas tácticas, el de Salceda se ponía a correr alrededor del campo. Así, día tras día. La situación salió a la luz poco después, cuando el propio Denis compartió sus impresiones tras un entrenamiento de puertas abiertas.
Ojalá estuvieras todos los días en la Ciudad Deportiva 😀 Cuando venís a vernos es el único día que me dejan entrenar con el equipo todo el tiempo 🤦🏻♂️Casualidades de la vida… 🤷🏻♂️😬… Seguimos 💪💙 pic.twitter.com/NqnrASxDTW
— Denis Suarez (@DenisSuarez6) August 24, 2022
Precisamente, el hecho de igualar su caso con el de Santi Mina generó mucho malestar en el vestuario y entre la afición, que no comprendían que la gravedad de ambos casos pudiese ser equiparable. Pese a ello, Denis siguió acudiendo día a día a entrenar a la Ciudad Deportiva Afouteza. En los test físicos, el de Salceda ha demostrado durante todo este tiempo ser uno de los jugadores más en forma de la plantilla, aunque no pudiese jugar.
La situación se comenzó a tensar todavía más cuando Coudet y algún compañero, viendo que el equipo no arrancaba a nivel deportivo, solicitaron que el centrocampista pudiese jugar al menos hasta que se abriese el mercado de enero. La petición fue rechazada de inmediato por los dirigentes, que se mantenían firmes en su decisión de apartarle a todos los efectos. Y ahí apareció Luis Campos.
Hace semanas, en el club surgieron voces que sugerían la necesidad de darle salida por varios motivos. El primero, para que el ruido mediático alrededor de su figura desapareciese, y segundo para poder fichar. El límite salarial del Celta estaba agotado y si querían incorporar a algún futbolista nuevo en enero era necesario que Suárez se fuese. El presidente seguía negándose a permitir cualquier marcha si no era a cambio de dinero, una quimera en un jugador apartado y en el último año de contrato.
Campos prometió solucionar el conflicto entre las partes y no dudó en desgastarse hasta límites inimaginables para conseguirlo. Y lo logró. El presidente cedió y dio luz verde a su marcha siempre y cuando estuviese atado un fichaje de garantías, y el jugador dejará de ganar buena parte de su salario esta campaña para volver a sentirse futbolista durante los próximos meses. Ganan ambos y, sobre todo, gana el Celta. Se pone así fin a un culebrón que ha durado demasiado y cuyo desgaste se conocerá con el tiempo.